—Gracias, neña, me basta con Platón, que por cierto era muy sustancioso, aunque filósofo. Pero, chica; es que hoy no he comido aún... Ando tan apurado...
—¿De tiempo?
—¡Bah! De dinero.
—¡Qué payaso eres! —aseveró Rosina, mirando de arriba a abajo a Angelón y su distinguida, flamante indumentaria.
—Ya ves, y no me han hecho aún director general. Ea, adiós y buen provecho.
—Lo mismo digo, Angelón.
Ríos salió de la estancia como un torbellino.
Apenas se quedaron a solas, Teófilo se adelantó a decir:
—De manera que Díaz de Guzmán ha sido amigo tuyo...
—No ha sido, sino que es.