—¡Perdona! No sé lo que digo.
Salieron al gabinete.
—En tanto viene Angelón y la comida, si vienen, yo voy a trabajar un poco. Como te vas a aburrir en mi compañía, y aquí se me figura que hoy no llenas la tripa, me parece lo mejor, Verónica, que te vayas a tu casa. Digo, ya no me acordaba que en tu casa tampoco hay menú.
—Pero, hombre; si Ángel me ha dicho que traerán la comida del Casino...
—¡Ah!, entonces siéntate a esperar mientras yo trabajo.
—¿Qué vas a hacer?
—Estoy traduciendo del inglés un drama para el actor Moreu. Allá veremos si lo concluyo y me lo ponen.
—¿Cómo se llama?
—Otelo. ¿No has oído hablar de Otelo?
—Espera, Otelo... ¿No era uno muy celoso?