En el burgués estulto, mis guedejas undosas
de bohemio suscitan una risa banal;
mas él no advierte, bajo mi mugre, las gloriosas
armas del caballero ungido de ideal.
Son, mi magnificencia y fasto, principescos;
adoro las manolas y los sueños goyescos;
toda la España añeja triunfa a través de mí.
Con ajenjo de luna mi corazón se embriaga,
y en mi yacija, por que la carne satisfaga,
sus magnolias me ofrenda la princesa Mimí.