y he bebido mi vino acedo;
yo que purgué pecados ancestrales,
y delitos confusos del antaño,
y la cosecha negra, de fatales
simientes, a estas horas agüadaño;
Señor, si es que tu mano justiciera
el humano torrente
del placer y el dolor tasa y pondera
en cada vida equitativamente,
dame la paz que he merecido. Aleja