de mis labios el pámpano en agraz.

Dame la uva ya en sazón, bermeja

en sus dulces entrañas. Dame paz.

Dame el suave manjar de la alegría

por una vez siquiera.

Dame la compañía

de la que debe ser mi compañera.

Buscaremos un rústico descanso;

que allí nuestra oración, como un incienso,

suba en el aire manso