Las capillas colaterales por la parte del Evangelio. La primera se llama del Crucifijo; ésta es del capitan Diego de Agüero, varon famoso entre los conquistadores deste reino, el segundo despues del marqués Pizarro; dotóla bastantemente; dícensele dos misas cada semana, rezadas, sin vísperas, y misa mayor el dia de Santiago, en el cual dia tiene un jubileo plenísimo, y sin los aniversarios. Dejó demás desto la renta de unas casas, para reparos de la capilla, que hoy rentan más de quinientos pesos cada año. Su hijo el capitan Diego de Agüero la ha ennoblecido mucho; puso en ella un retablo grande á proporcion de la capilla, con un crucifijo de muy buena y devota figura, y en el retablo muchas reliquias de santos en sus medallas que le dió el convento.

Luego se sigue la capilla nombrada de San Juan de Letran, donde tiene un enterramiento junto al altar al lado del Evangelio el capitan Juan Hernandez, quien dijimos era el capitan de los navios que estaban en el puerto cuando el padre de San Francisco se huyó de la batalla que tuvo el marqués Pizarro con los indios en la plaza.

Dotóla su dueño muy aventajadamente con limosna para dos misas rezadas cada semana: en las octavas de Todos Sanctos, vigilia y misa cantada, y el dia de San Juan Baptista, vísperas é misa con sermon, con bastante limosna, y dejó para reparos de la capilla y ornamentos buena renta que la cobra el convento y la gasta en el uso dicho.

El arcediano de la sancta iglesia desta ciudad viene cada año, por nombramiento del señor de la capilla, á tomar cuenta en qué se distribuye la renta para el ornato de la capilla, y se le da un tanto señalado por el capitan Juan Fernandez por este cuidado y trabajo. Helas visto tomar á un provincial nuestro, Fr. Salvador de Ribera, susodicho, con poco acuerdo y aun con no poca nota; quiso quitar esta capilla y la advocacion della y darla á no sé qué otras personas; súpolo el heredero, salió á la contradiction, y viendo el provincial el agravio, á lo menos avisado lo hacia por el señor arzobispo de México, Bonilla, la volvió á sus herederos. Y no sé cómo tal cosa, no quiero decir injusticia, pretendió hacer, ni cómo los padres de consejo en ello vinieron. Porque esto oí decir muchas veces al padre fray Antonio de Figueroa, que fué mi maestro de novicios, y si no fué el primero, á lo menos el segundo hijo deste convento, varon verdaderamente hijo de Santo Domingo, que el capitan Juan Fernandez trujo en sus navios la tierra desta capilla desde[22] Panamá, porque en ella todos los que se quieren enterrar se les da sepultura de gracia, y para que los cuerpos se comiesen presto trujo esta tierra; vi un año de un catarro pestilencial que la capilla, con ser espacio de dos los que en ella se enterraban, que fueron muchos, al tercero dia los cuerpos estar consumidos, y queria un provincial quitar esta capilla á su dueño y darla á otros. Pero Dios volvió por la verdad y la justicia.

Todos los que aquí se entierran ganan indulgencia plenaria, y las gracias que los que se entierran en San Juan de Letran en Roma, y para el dia de San Juan Baptista hay jubileo plenísimo. Muchos años vi que el día deste gloriosísimo sancto, Virrey, Audiencia y toda la ciudad venian á nuestra casa á celebrar en este dia la fiesta de San Juan; ya por descuido de los padres prelados se ha caído, digo el venir los virreyes. El oficio se celebra este dia en esta capilla.

Luego se sigue la capilla de Santa Caterina de Sena, muy bien aderezada con retablo y imágen desta gloriosa sancta; los tintoreros desta ciudad la tomaron para su enterramiento y la tienen muy bien adornada; celébrase en ella la fiesta de la gloriosa virgen Caterina con mucha solenidad y con un jubileo plenísimo, que los fundadores trujeron para los cofrades, todo el pueblo con sus cofrades, y si no me engaño los tintoreros instituyeron la cofradia de los nazarenos que el Miércoles sancto de noche sale de nuestra casa con túnicas de buriel y cruces á los hombros, grandes, y muchos llevan consigo sus hijos niños con sus cruces. Gástase mucha cera.

[CAPITULO XXV]
DE LAS CAPILLAS DEL LADO DE LA EPÍSTOLA

Por la parte del lado de la Epístola, la primera capilla es de San Hierónimo; dotóla el capitan Hierónimo do Aliaga con dos misas rezadas cada semana, vísperas y misa el dia de San Hierónimo y sus aniversarios; dejó bastante limosna, pero como al tiempo de la rebelion de Francisco Hernandez fuese á España por procurador destos reinos, y no volviese más á ellos, muchos años la vimos muy mal parada, que no decíamos misa en ella, por no tener ornato, hasta que habrá seis años que una nieta suya, doña Juana de Aliaga, hizo un retablo al ólio, grande á proporcion de la capilla, con una imágen de la Concepción arriba, que le costó más de tres mil pesos, añadiendo paños de seda para las paredes y ornamentos para el altar; empero Nuestro Señor la llevó para sí á pagarle lo que en su servicio habia hecho, la cual si más vida le fuera concedida hiciera más.

A esta capilla se sigue la del Rosario, con un retablo hecho en España, bueno, y una imágen de bulto de Nuestra Señora en el cóncavo del retablo, de las buenas piezas que hay en todo España, porque en Indias ninguna llega. A la redonda de la imágen los quince misterios del Rosario, de bulto, cuanto la proporcion del retablo lo sufre. En el pedestal la muerte de los niños inocentes, que parece cosa viva, con la adoracion de los Reyes al niño Jesús en el pisebre; fuera desto tiene en cuatro encasamentos cuatro santos de la Orden, de bulto, de muy galana proporcion y figura.