Fundóse otro monasterio de monjas llamado de la Trinidad, habrá veinte años, de la Orden de San Bernardo; fundadoras fueron madre é hija doña Lucrecia de Soto y doña Mencia. Doña Lucrecia fué casada con Juan de Rivas, vecino de la ciudad de La Paz, por otro nombre llamado el Pueblo Nuevo; siendo ambos ya viejos y la hija viuda, aunque moza, se concertaron marido y mujer de que se metiesen monjas madre é hija y fundasen este monasterio con la hacienda que tenian; era mucha. Salieron con su intento la madre é hija; escogieron para sitio el que dejaron los padres de San Augustin, donde gastaron mucha plata en un dormitorio alto y bajo y en sacar los cimientos de la iglesia de tres naves, y se mudaron á medio de la ciudad donde no tienen tanto sitio como tenian. Aquí, que es el sitio muy grande, tiene tres cuadras en largo; una huerta muy espaciosa y buena eligieron para fundar un monasterio, pared en medio de la perroquia de San Marcello. Vívese aquí con gran recogimiento, tienen bastantemente lo necesario, pueden recibir seis monjas sin dote, y en muriendo algunas destas luego reciben otra; guardan su profesion al pie de la letra. El locutorio y libratorio se frecuentaba tan poco, que no parecia haber en aquella casa monjas. En este breve tiempo se ha multiplicado, porque hay en él más de treinta monjas de velo, y novicias se van recibiendo. No comen carne en el refectorio perpétuamente.
Los edificios se van labrando y Nuestro Señor lo multiplicará todo. No quieren música de canto de órgano, su canto es llano y muy devoto, y órgano solamente, y proveyóles Nuestro Señor de una monja tan hábil en la tecla, que es cosa de admiracion.
[CAPITULO XLI]
DEL MONASTERIO DE LAS DESCALZAS
En esta ciudad de Los Reyes fué doña Inés de Sosa, hija ligítima de Francisco de Talavera, de los antiguos conquistadores, y de Inés de Sosa. Habiendo sido casada dos veces, en vida del segundo marido murió, y no dejando hijos, toda su hacienda dejó para que se instituyese un monasterio de monjas descalzas debajo de título de la Concepción de Nuestra Señora. Edificóse junto á la plazuela de Santana y para él salieron del monasterio de la Concepción las dos hermanas arriba dichas, doña Leonor de Ribera y doña Beatriz de Orozco, con otras cuatro ó cinco religiosas, donde guardan la observancia con mucho rigor; creo es constitucion no pueda haber á lo más largo más que veinte monjas de velo. Espero en Nuestro Señor se ha de servir aquí grandemente.
[CAPITULO XLII]
DE LA IGLESIA DE NUESTRA SEÑORA DE GUADALUPE
Fuera desta ciudad, junto al camino de Pachacama, fundó Alonso Ramos Cervantes y su mujer doña Elvira de la Reina una iglesia con invocacion de Nuestra Señora de Guadalupe, á su costa, por órden y licencia del reverendísimo arzobispo Mogrobejo, á instancia de un religioso de la Orden de San Jerónimo del monasterio de Nuestra Señora de Guadalupe de España, cuya primera piedra del fundamento de la iglesia puse yo ya consagrado obispo. El fundador es natural de Medellín, é yo nací en aquel pueblo, para que se entienda que sabe Dios de pueblos pequeños sacar un marqués del Valle, don Fernando Cortés, y un obispo, aunque indigno para el cargo, y un fundador de la iglesia de Nuestra Señora. Todo esto sea á gloria del hijo y de la madre. Es cosa admirable ver en cuán poco tiempo ha crecido la devocion á aquella iglesia; tiene un retrato al vivo de la imágen de Nuestra Señora de Guadalupe puesta en el altar mayor, que retractó el mismo religioso de San Hierónimo arriba dicho, con muchas piedras preciosas.
Tiene muchos y buenos ornamentos y cuatro lámparas de plata y dos altares colaterales en el encaje de las paredes. Es mucha la frecuencia de la devocion de los fieles, porque cada dia se dicen allí más de doce misas por devocion, con que pobres sacerdotes se sustentan, y algunas veces sobran las limosnas. Un buen hombre, luego que se puso la imágen, todos los sábados á cuatro sacerdotes da á cada uno cuatro reales porque canten la Salve, y un hermano del fundador, sacerdote, llamado Esteban Ramos, dejó instituída una capellania en esta iglesia, de más de docientos y cincuenta pesos de renta. Es cosa admirable la devocion que los fieles tienen á la advocacion desta iglesia, y como se va multiplicando, porque hasta en la mar, los que se hallan en tormenta reciben mil favores de Nuestra Señora, y así ningun navio deja de traer limosna á esta iglesia.
Un religioso del convento de Nuestra Señora de Monsarrate fundó tambien otra iglesia con la misma advocacion.
El reverendísimo desta ciudad ha hecho otro monasterio, con título de Santa Clara, en el mejor sitio della, con limosnas que ha pedido á naturales y á todo género de gentes cuando visita su obispado, y con parte de su hacienda. Cuando esto escribo debe estar acabado, pero hasta agora no se sabe que hayan entrado en él ningunas monjas; tiene mucho y grande sitio y muy bien cercado. Entraron en él este año de 605 cinco monjas de la Encarnación, priora, supriora, portera, maestra de novicias, sacristana; las doce monjas novicias para hábitos son legas, sin dote alguno.
Los clérigos han hecho otra iglesia llamada San Pedro, una cuadra más arriba del convento de San Francisco, donde se entierran los sacerdotes pobres y los curarán de sus enfermedades; entiérranlos con mucho acompañamiento; fué fundadora la Caridad.