Por estos arenales no se puede caminar sin guia yendo[24] ó viniendo á Ica y de noche, por los muchos calores, y los indios de guia, oyendo estas gritas y voces animan á los españoles, diciéndoles que el demonio por espantarlos causa aquellos temores.
[CAPITULO LXI]
DEL VALLE DE ICA
Otras seis leguas dista el valle anchísimo y largo de Ica, doce leguas de la costa de la mar, pobladísimo de muchos algarrobos muy gruesos, con un rio no muy grande, con muy buena agua, y fuera mucho mayor si no se trasminara por todo el valle; por lo cual las heredades que hay en este valle, muchas y muy buenas, de viñas y demás mantenimientos, no tienen necesidad de mucho riego. El vino, que aquí se hace alguno, es muy bueno, de donde, porque en el meson del pueblo no hay tanto recaudo para los caminantes, ya es comun sentencia: En Ica, hinche la bota y pica. Fundóse aquí un pueblo de españoles; algunos dellos son ricos de viñas y chácaras, sus casas llenas de todo mantenimiento. Era valle de muchos indios; agora no hay sino dos ó tres pueblos dellos; vanse consumiendo como los demás destos Llanos y por las mismas razones.
Todos los Llanos y la tierra que se habita desde las vertientes de la sierra y cordillera nevada, hasta lo último del reino de Chile, es grandemente combatida de temblores de tierra, y este valle lo es mucho; ya dos veces lo ha derribado un temblor de tierra, y la iglesia del convento de San Francisco, que era buena, dos veces ha dado con ella en el suelo, lo cual desanima mucho para que aquel pueblo no pase muy adelante.
[CAPITULO LXII]
DEL VALLE DE GUAYURI
De aquí al vallecillo de Guayuri se ponen quince leguas de despoblado y sin agua; á las cinco leguas, á la salida del valle de Ica, solia haber un jagüey y una ventilla; cególo un temblor y despoblóse la venta. Guayuri es muy angosto, de poca agua, pero buena; plantáronse en él solas dos viñas; no hay espacio para más; la una de 500 cepas y la otra de 1.500; cargan tanta uva y dellas se saca tanto vino, que si no se ve no se puede creer; de las 500 se cogen 1.500 botijas de vino, y de las otras, 4.000; fuera desto, danse muy bien nuestros árboles fructales, grandes membrillos, higos y melones y otras legumbres. El vino es el mejor de todo el reino.
[CAPITULO LXIII]
DEL VALLE DE LA NASCA
Saliendo deste vallecillo, á nueve leguas adelante, entramos en el gran valle de la Nasca, muy ancho y largo; fué muy poblado de indios; agora le faltan, por las causas arriba dichas; es fértil, como los demás destos Llanos, de vino y demás cosas. El cacique dél fué siempre tenido en mucho de los indios y de los españoles.
Por este valle y el de Chincha, así por la multitud de los indios como por la fertilidad, cuando alguno de los antiguos pretensores, por sus servicios, queria encarecerlos, decia: Chincha ó Nasca ó nada, lo cual ha quedado como en proverbio. Es falto de agua al invierno, que es el tiempo que en la Sierra no llueve, y acá el de las garúas; pero al verano, que es el tiempo de las aguas en la Sierra, es rio grande y aun peligroso. Hame sucedido llegar á este valle en tiempo que en la madre del rio no se hallaba una gota de agua, y un solo dia que allí holgué, á otro pasé el rio por tres brazos; aprovéchanse los indios, para el tiempo de la seca, de pozas hechas á mano, á trechos, y en lugares altos, como estanques grandes de agua, de las cuales sacan acequias para comenzar á sembrar y sustentarse dellas hasta que viene el rio; dista de la mar más de catorce leguas, todas arenales y sin aguas. Con todo eso en carretas llevan el vino al puerto, que es seguro.