La causa es que con el calor del sol se derriten las nieves de la cordillera Nevada, y corre el agua á la tarde y parte de la noche, y cuando resfria á la noche cesa la corriente; por lo cual los que piensan á la mañana hallar agua, hállense burlados y la madre del rio seca. Hay otro rio, que como viene corriendo el agua se va cuajando en sal. Por esta parte se mete mucho la mar hacia la cordillera, y en los tres meses dichos hace mucho frio y suelen caer nieves.
Los indios pocos que habitan en las caletillas desta costa desde Arica á Copiapó, que es el primer pueblo del reino de Chile, salen á pescar en balsas de cueros de lobos marinos llenos de viento; cósenlos tan fuertemente que no les puede entrar gota de agua; la costura está para arriba y el ombligo en medio de la balsilla, en el cual cosen una tripilla de dos palmos de largo, por donde la hinchan, y luego la revuelven ó tuercen y enroscan. Cuando sienten que la balsilla está floja, desenroscan la tripilla y tornan á hinchar su balsa, usando de canaletes por remos, y no sufre cada balsilla sino una persona; la que sufre dos es muy grande; entran la mar adentro, en ellas, seis leguas y más.
En medio deste gran despoblado de Atacama á Copiapó hay un cerro muy conocido, llamado morro Moreno de los marineros, al cual llegando por tierra parece ser el que divide los términos del Pirú de los de Chile, y comenzar los de Chile, otra nueva region.
Aquí casi fenecen los arenales y la tierra es ya dura, pero inhabitable por ser muy seca, sin aguas ni leña más de la que habemos dicho; desde este morro comienzan á ventar á su tiempo los Nortes, que es de mediado Abril hasta Noviembre, unas veces un poco más temprano, otras más tarde, y en este tiempo, no cada dia, sino á veces, porque el Sur es el que más reina, y desde Payta hasta este morro en la mar, á lo menos en la costa, muchas, y la mar adentro no alcanzan Nortes.
En la sierra del Perú corren y muy recios; pero desde este morro ya vientan, y mientras más nos vamos llegando al polo Antártico, más vehementes. Como diremos tractando del reino de Chile, sucede una cosa, cuya causa no se alcanza, y la he visto dos veces que de Chile por mar he bajado á la ciudad de Los Reyes, y es: que en llegando al paraje del morro Moreno, el vino que de Chile se saca, aunque sea añejo, y lo hay muy bueno, da vuelta y se pone turbio y de tal sabor que no se puede beber, y desta manera persevera más de seis meses; despues vuelve á su natural.
Esto, á los que no lo han experimentado les parecerá fábula; no lo es, sino que es mera verdad. Por lo cual, aunque los navios se hallen con alta mar, viendo vuelto el vino, conocen llegar al paraje de morro Moreno, y luego poco á poco van declinando á tierra, si han de hacer escala en Arica.
Este viaje por mar del puerto del Callao á Chile, agora veinte años, solia ser muy tardio, porque no hacian cada dia más que dar un bordo á la mar, otro á la tierra y surgir en la costa, y así están toda la noche, á cuya causa tardaban un año y más en llegar á Chile; conocí en aquel reino un español, que embarcándose sus padres para aquel reino, se engendró y nació en la mar y tornó su madre á se hacer otra vez preñada, y no habian llegado al puerto de Coquimbo; agora se navega en veinticinco dias y á lo más largo treinta, porque en saliendo el navio del puerto del Callao se arrimarán el bordo á la mar quince dias y más, y luego vuelven sobre la tierra otros tantos, y se hallan en el puerto, algunas veces adelante del puerto en cuya demanda navegan. La primera vez que fuí á Chile, agora 27 años, no tardamos en llegar al puerto de Coquimbo más que veintidós dias en solo dos bordos, que fué el mejor y más breve que se ha hecho; y esto cuanto á la descripción [26] de la costa del Pirú desde Puerto Viejo á Copiapó, en toda la cual costa hay muy pocos puertos, y esos no muy seguros, que es la fuerza destos reinos. Agora volvamos á las ciudades deste nuestro Perú por el camino de la Sierra, y luego trataremos de la calidad de los indios della y sus costumbres.
[CAPITULO LXIX]
DE LA CIUDAD DE QUITO
La ciudad de Quito es pueblo grande, cabeza de Obispado, y donde reside una Audiencia real; su comarca es fértil, así de trigo como de maíz y demás mantenimientos de la tierra y nuestros, abundantísima de todo género de ganados mayores ó menores; dista de la línea Equinocial un tercio de grado, y con distar tan poco es muy fria y destemplada, lluviosa, que casi todos los meses poco ó mucho llueve, y á su tiempo, que es desde diciembre á abril, es de muchas aguas, muchos truenos y rayos; oí decir á los conquistadores, que cuando venian conquistando la tierra desde Riobamba á Quito, que son veinticinco leguas, mataban los caballos y se metian dentro para guarecerse del frio, porque desde Guayaquil se subieron á la sierra, á donde hay páramos bastantemente frios y destemplados; agora parece se han moderado los tiempos.
Fundaron la ciudad entre cuatro cerros; los de la parte del Septentrion son altos, los otros pequeños; dentro del mismo pueblo se da maíz y legumbres, muchas y muy buenas, duraznos, membrillos y manzanas, que no so pensó tal se dieran en ella.