En este valle Tumipampa comenzaron á hacer sus estancias algunos españoles de todo género de ganado, el cual ha crecido y multiplicádose tanto, que él solo es poderoso á dar carnes á todo el Perú, lo cual he visto; se fundó en él un pueblo de españoles, y bueno, rico destos ganados, donde muchos millares de novillos se sacan y vienen á Los Reyes para el sustento desta ciudad; pues la abundancia de ganado ovejuno, porcuno y caballuno parece no tener número, y los caballos é yeguas valen tan poco, que se compran á cuatro ó cinco pesos, escogidos, que son á 32 ó 40 reales; llámase la ciudad Cuenca; el temple es bueno, donde se dan las fructas nuestras, si no son uvas. Sustenta tres conventos, no de muchos frailes: Santo Domingo, San Francisco y San Augustín, habrá que se fundó treinta años.

[CAPITULO LXXII]
DE LA CIUDAD LLAMADA LOJA

Prosiguiendo el camino adelante, del Inga, á 35 ó 40 leguas entramos en el valle donde la ciudad de Loja se fundó, llamado en la lengua del Inga Cusipampa, que es tanto como decir: valle de placer, y así lo es realmente; es alegrísimo, de grata arboleda, por medio del cual corre un rio de saludable agua; casi en todo el año se siembra y cógese el trigo y maíz: uno en un mismo tiempo está en berza, otro se riega; en otras partes aran para sembrar; no es muy ancho el valle, pero bastante para sustentar la ciudad, que no es muy pequeña; tiene muchos indios de encomienda, la comarca fértil é más templada que la de Quito, y más lluviosa; en su distrito caen las minas de oro que llaman de Caruma; sustenta tres monasterios de las Ordenes mendicantes, aunque no de muchos religiosos; el nuestro es el más antiguo.

Desta ciudad, declinando al Oriente la tierra adentro, se camina á la ciudad de Zamora, y gobernacion que llamamos de Salinas, donde hay tres ó cuatro pueblos de españoles, algunos dellos ricos de oro; particularmente lo fué, y agora no le falta á Zamora, en cuyas minas se hallaron dos granos, uno que pesaba 1.600 pesos, y otro la mitad, 800.

Para ir á esta gobernacion se pasan uno ó dos páramos despoblados y muy frios; los cuales pasados, lo demás es tierra muy cálida, montuosa y de muchas aguas del cielo, llena de sabandijas ponzoñosas.

A esta provincia no he visto, por eso trato brevemente della.

[CAPITULO LXXIII]
DE LA PROVINCIA DE CAJAMARCA

Saliendo desta ciudad y valle por el camino real del Inga, de la Sierra, hasta llegar á la provincia de Cajamarca, no sé las leguas que hay, ni las particularidades del camino; no lo he visto; la ciudad de Loja si vi, porque viniendo de Quito para la ciudad de Los Reyes, desde la de Loja bajamos á Tumbez, por un camino, mejor diré sin camino, íbamoslo abriendo; haria dieciseis años no se caminaba por él, y desde entonces no se ha caminado, ni bajado á Tumbez otra vez, y porque á nuestro intento hace poco, no tractaré dél. Lo que he oido desta ciudad á Cajamarca, que quiere decir tierra ó provincia de espinas ó cardones espinosos, es que por la mayor parte el camino es áspero, de muchas piedras, cuestas y de algunos despoblados, hasta llegar á esta provincia, donde fué preso Atabalipa, señor de todos estos larguísimos reinos, desde Pasto, 40 leguas más abajo de Quito, hasta la ciudad de Santiago de Chile y aún 18 leguas más adelante y todo el reino de Tucumán; en esta provincia se enseña (no lo he visto) el lienzo ancho y largo de pared con quien dieron los indios del ejército de Atabalipa en el suelo, huyendo de un caballo y caballero, empujándose los unos á los otros.

Es bien poblada esta provincia de indios y abundante de todo mantenimiento, porque aunque es por la mayor parte fria, tiene algunos valles templados donde se coge mucho maíz y trigo, y en los altos, abundante de papas, que son como turmas de tierra, empero, de mejor nutrimiento. Los padres de San Francisco la han doctrinado desde el principio y la doctrinan con mucho ejemplo de cristiandad y religion.