[CAPITULO LXXIV]
DE LA CIUDAD DE CHACHAPOYAS
A las espaldas de Cajamarca, la tierra adentro, caminando hácia el Oriente, se fundó la ciudad llamada comunmente Chachapoyas, á los principios rica de oro y poblada de gente más bien dispuesta que la del Perú, más gallarda y de mejor dispusicion, pero grandes ladrones. Es region más cálida que fria, los valles son cálidos, lluviosos y con abundancia de víboras y otros animales sucios y ponzoñosos; oí decir á un portugués que habia residido en el Brasil y sabia un poco de la lengua de aquella tierra, que viviendo en un valle destos salieron allí unos indios, y conociéndoles por el traje, y pareciéndole eran del Brasil, les habló en la lengua de aquella tierra, y le respondiendo en ella, preguntándoles de dónde eran y venian, le dijeron ser del Brasil y que acaso se habian entrado la tierra adentro huyendo de sus enemigos, y habian aportado allí no siguiendo camino, sino do la ventura les guiaba, que yo seguro anduvieron más de 900 leguas y pasaron rios muy caudalosos, á los cuales no temen por ser grandes nadadores. En la provincia de Bracamoros, que está más hacia el Norte, se fundó otra ciudad llamada Jaen; no tiene mucho nombre, porque no es más que abundante de comida: es el paraíso de Mahoma; tiene las calidades la tierra que la de los Chachapoyas.
[CAPITULO LXXV]
DE LA CIUDAD [DE] GUÁNUCO
Volviendo, pues, á nuestro camino por la sierra adelante desde Cajamarca, dejándolo á mano derecha llegamos á la ciudad de Guánuco, nombrada de los Caballeros porque se pobló de hombres muy nobles.
Esta ciudad tiene buena comarca, y muchos indios de repartimiento; no la he visto, pero sé lo que voy diciendo por relacion y tracto de los que en ella han vivido; es fértil y abundante. En el mismo pueblo se da todo el año higos, naranjas, limas, unos están recién nacidos, otros un poco más gruesos, otros maduros; danse muy bien membrillos y manzanas con las frutas de la tierra. Es el temple ni caluroso ni frio, y más declina al calor. Es abundante de muchas carnes, á causa de tener en su distrito muy buenos pastos. Los edificios buenos; de medio dia para abajo, en el verano, son tan recios los vientos, que no se puede andar por las calles.
Sustenta monasterios de todas Ordenes bastantemente, no de muchos frayles. El que más tiene hasta doce. De aquí salieron el capitan Serna y Juan Tello, los cuales teniendo rendido á Francisco Hernandez Giron, que fué tirano, llegó el capitan Juan de la Serna, echóle mano y prendióle y llevóse la honra de la prision; con lo cual se acabó aquella rebelion, y desde entonces acá, que han pasado más de 42 años, no ha sucedido otra ni se espera sucederá, si Nuestro Señor por nuestros pecados no nos quiere castigar, porque las cosas ya están tan bien asentadas, y tanta justicia en el reino, que los españoles no quieren sino ganar de comer. Saliendo desta ciudad y volviendo al camino real, á 30 leguas andadas entramos en el valle de Jauja, donde al presente escribimos este breve compendio, uno de los mejores y más poblados deste Reino; es abundantísimo de trigo, maíz y otros mantenimientos de la tierra, y carnes. Pasa por medio dél un rio grande y caudaloso al tiempo de las aguas, pero el más desaprovechado del mundo, porque no se puede sacar dél una sola acequia para regar los sembrados; lleva pescado y bueno; susténtanse en él trece pueblos de indios, los siete por la una banda y los seis por la otra, poblados con sus cuadras, las iglesias de adobes y tejas, adornadas de razonables ornamentos. Vanse diminuyendo estos indios, á lo menos los varones, por estar tan cerca de Guancavilca; la causa diré en el capítulo siguiente. Cásanse en algunos pueblos pocas indias solteras, en particular en el que agora resido doctrinándolos, llamado Chongos, porque dicen que si, casados, los maridos las han de tractar mal, como lo hacen estando borrachos, que más quieren su libertad y buen tractamiento, y es así, que como para los indios varones no hay castigo por las borracheras, ni por estos malos tractamientos, que á veces llegan á matar las mujeres, como soy testigo, no hay de qué maravillarnos. Tiene de largo este valle nueve leguas tiradas, y por lo más ancho dos; es falto de leña, que si la tuviera ya se hobiera poblado en él un pueblo de españoles; es templado, aunque no sufre naranjos ni limones; danse algunos membrillos y duraznos, y de las legumbres nuestras algunas.
[CAPITULO LXXVI]
DE LA VILLA DE OROPESA, LLAMADA POR OTRO NOMBRE GUANCAVILCA
Cuatro jornadas deste valle, no muy grandes, se descubrieron, creo en tiempo que gobernaba el Marqués de Cañete, de buena memoria, ó al fin de su gobierno y principio del Conde de Nieva, las minas que llaman del azogue, en un valle llamado Guancavilca, asaz fria, porque está en medio de la cordillera de las Sierras Nevadas que atraviesan todo este reino de Perú y Chile, hasta el estrecho de Magallanes, á donde se pobló un pueblo de españoles gobernando don Francisco de Toledo, por cuyo respecto se nombró Oropesa, con título de villa. Descubrieron estas minas unos indios de la encomienda de Amador de Cabrera, vecino de Guamanga, en cuyo distrito[29] se hallaron, de donde sacó y se vió prosperísimo en riqueza; no murió con tanta, y su mujer y hijos agora padecen necesidad. Al principio repartióse el cerro en minas á hombres particulares, como si fueran minas de plata; ellos las labraban pagando su quinto al Rey; despues acá, Su Majestad, y justísimamente, las quitó y aplicó para sí; sólo dejó con propiedad de su mina al descubridor, Amador de Cabrera, y á sus herederos.
Arrienda estas minas Su Majestad á cierto número de españoles, con condicion que todo el azogue que sacaren lo metan en el almacen, y Su Majestad les paga el quintal á quarenta pesos ensayados; Su Majestad les reparte indios de los comarcanos, pagándoles su trabajo los arrendadores conforme á lo que el Virrey señala. Este cerro de azogue ha sido la vida deste Perú, porque si no se hobiera descubierto, fuera el más pobre y más costoso del mundo. Con los azogues ha revivido, porque toda la plata que en Potosí y en Porco se saca, como tractando dellos diremos, es por azogue y con azogue. Los que comenzaron á labrar el azogue fueran poderosísimos de plata si tuvieran juicio para guardar y gastar; faltóles, y el dia de hoy están alcanzadísimos, porque como el azogue se va en humo, así sus riquezas se han resuelto en él. Que haya uno solo que se entienda está rico, aunque lo disimula, no es contra lo que decimos, porque una golondrina no hace verano. Solíase labrar el cerro, como dicen, á tajo abierto, y labrándolo así no era dañoso á la salud de los que entraban á labrar y quebrar el metal; de pocos años á esta parte, no creo son ocho, labran por socavon, lo cual es la total destruicion de los miserables indios; que á labrar en tierra, al socavon no le hicieron respiraderos para que por ellos el humo ó polvillo del metal exhalase; todo aquel humo entrase por la boca, ojos, narices y orejas de los indios, el polvo del azogue es azogue y el humo del azogue es azogue; salen los pobres azogados, no los curan; luego viénense á sus tierras así enfermos; ninguno escapa que venga enfermo de Guancavilca; viven seis y ocho meses y un año y año y medio, con gran apretamiento de pecho, y así enferman y acaban la vida.
Esta es la causa de la diminucion destos naturales y de los que se habian de multiplicar dellos; yo confieso verdad, que en dos años que vivo en este pueblo de Chongos, los más que llevo enterrados son deste azogue. Avisamos dello, no creo se nos da crédito, y lo que es deste valle es de los demás que de más cerca y lejos van á trabajar á las minas, y desto son testigos tambien los repartimientos de Guamanga, y en particular el del primer descubridor, era uno de los buenos del reino, del Cuzco para abajo; agora está menoscabadísimo. Que si al socavon hobieran hecho sus respiraderos, ó se labraran las minas como antes, no padecian este detrimento la vida de los naturales, lo cual viendo los miserables huyen por no ir á Guancavilca, como es justo se huya de la muerte.