No se puede dejar de creer, sino que si Su Majestad deste menoscabo de sus vasallos fuese informado, que mandaria, ó cesar la labor, ó que se labrase como antes, porque el rey sin vasallos es como cabeza sin miembros, sin pies, sin manos, sin ojos, etc., y quien tanto cela el bien destos pobres, con tanto amor y cristiandad, no es posible no lo mandase remediar, y aun castigaria á quien no lo pusiese luego en ejecucion.
[CAPITULO LXXVII]
DEL ASIENTO DE MINAS CHOCLOCOC[H]A, POR OTRO NOMBRE CASTROVIRREINA
Quince leguas, declinando á los Llanos, deste cerro Guancavilca dista un cerro de minas llamado Choclococha, al pie del cual, porque se descubrió y pobló gobernando el marqués de Cañete, don García de Mendoza, por ser casado con la ilustrísima Sra. Doña Teresa de Castro, que á estos reinos trujo consigo, le pusieron por nombre Castrovirreina, asiento frigidísimo más que Potosí; no es tan rico con mucho.
Este cerro tambien ha consumido parte de los indios que se repartieron para la labor de las minas; porque aunque la labor de las minas de plata no consuma la vida como la del azogue, porque los indios repartidos vienen por tierras frigidísimas, y aquel asiento lo es, y primero que hicieron casas donde guarecerse de las nieves y aguas del cielo, el temple desabridísimo y malo los hacia enfermar y morir como han muerto muchos; ya esto ha cesado con el reparo de las casas.
[CAPITULO LXXVIII]
DE LA CIUDAD [DE] GUAMANGA
Volviendo al camino real (es necesario hacer estas digresiones por no volver á ellas) desde Jauja á la ciudad de Guamanga ponen 36 leguas, no de muy buen camino, en el cual no hay pueblo ninguno de indios, sino cinco tambos con servicio de naturales para los pasajeros, donde se halla recado de pan, vino, maíz y carnero, y caballos de alquiler de jornada en jornada, como ya casi en todos los tambos, que son ventas, desde Quito á Potosí, y aun más adelante. Cinco leguas antes de llegar á esta ciudad entramos en el valle llamado Assangaro, donde casi todo el año hay uvas para vender, respecto de tener allí cerca una viña de un vecino de Guamanga, de donde se proveen, y á una legua, poco más, hay un ingenio de azúcar deste mismo vecino, y muy bueno. Dos leguas más adelante de Assangaro es el valle llamado Viñaca, en el cual hay algunas viñas muy buenas que dan buen vino, y parece adivinaron los indios llamándolo así Viñaca, por lo que en él se ha plantado de viñas; es caliente mucho, aunque á su tiempo hiela, no mucho, y el rio arriba á mano izquierda, por una parte y otra del rio, se han plantado y plantan viñas.
La ciudad de Guamanga es de buenos edificios y son los mejores del reino; particularmente las portadas de las casas son muy buenas, de piedra, que la tienen junto al pueblo y la sacan cuan grande quieren, y la cal no está lejos; los monasterios, que son tres, Santo Domingo, San Francisco, La Merced; las tienen buenas, donde en cada convento se sustentan de ocho á diez religiosos; es falta de agua, porque es falta de rio; empero tiene una muy buena fuente en medio de la plaza y de muy buena agua.
Cuando los conquistadores vivian era pueblo muy rico; agora no lo es tanto por haber quedado en poder de nacidos en ella. La comarca es muy buena y abundante de mucho ganado de toda suerte, y no menos de pan y demás mantenimientos, así nuestros como de los que habia en la tierra. El temple es el mejor de los que yo he visto de Quito á Chile; llueve poco; tiene su alguacil, que son pedriscos á la entrada de las aguas, y aun algunos rayos.
Habia en este pueblo la mejor casta de caballos del reino; ya se ha perdido por la negligencia de los que con ellos quedaron. No sé yo si en lo descubierto se hallará mejor temple ni más sano para fundar una Universidad, porque ni el calor ni el frio impide en todo el año que no se pueda estudiar á todas horas. Yo tuve casi concertado con un hijo de un vecino, hombre principal, fundase con su hacienda en nuestra casa un colegio con que ennobleciese su ciudad; sacóme la obediencia para este asiento y quedóse. Fuera obra heróica y de gran provecho para todo el reino, la ciudad se augmentara y de todo el reino acudieran á oir Teología, porque los nacidos en la sierra corren mucho riesgo de su salud en Los Reyes. Por maravilla alcanza aquí temblor de tierra, y cuando llega viene tan cansado, que casi no se siente; la comarca es rica de todo género de minerales, por una parte y por otra.
Edificó aquí un vecino desta ciudad, llamado Sancho de Ure, gran cristiano y no menos su mujer y casa, cuyo nombre corresponde con los hechos, porque Sancho es ó quiere decir Santo; edificó, digo, un convento de monjas de Santa Clara á su costa, con una iglesia, la capilla mayor de bóveda, el cuerpo de la iglesia bueno, y es el mejor del pueblo; déjoles renta bastante, la cual con las que han entrado se ha augmentado y crecido. Puso en él cuatro hijas, que todas profesaron; las tres viven hoy, religiosas muy principales y de mucha cristiandad y gobierno. El fundador no tenia mucha renta de indios, aunque tenia haciendas; oí decir en aquella ciudad que mientras edificaba el convento le proveyó Nuestro Señor en una mina que labraba bastante plata para el edificio, el cual acabado cesó la veta, y aun las demás del cerro, porque el dia de hoy nadie labra en él.