Fué dichoso este fundador en hijos, porque tuvo muchos, once: los seis varones, las cinco mujeres; de los varones los cuatro son religiosos de la Orden del Seráfico San Francisco; los tres muy buenos predicadores, así para españoles como para indios, que todos cuatro viven hoy con gran ejemplo de cristiandad y virtud, á quien la Orden les ha encomendado oficios honrosos y han dado muy buena cuenta dellos.
Al fundador deste convento le dió Nuestro Señor una muerte cual fué su vida, porque demás de la obra famosa deste monasterio, era hombre de mucha oracion y diciplina, y en esto su mujer le era bonísima compañera, la cual, aunque le vió espirar, no hizo los extremos ni tragedias que otras suelen hacer, sino con el semblante alegre ella propia le amortajó, puso en el ataud, y en su casa aquel dia no se vieron lágrimas ni voces, sino un silencio, una tristeza subjecta á la razon y muchas gracias á Nuestro Señor y conformidad con su voluntad, y si lágrimas hobo, fueron piadosas y cristianas; murió esta señora como vivió, con gran satisfacion de su vida.
[CAPITULO LXXIX]
DEL RIO Y CAMINOS DE GUAMANGA AL CUZCO
De la ciudad de Guamanga dista la del Cuzco sesenta leguas, si no son 70, divididas en doce jornadas; el camino es malo y destemplado, porque en algunas jornadas hay dos temples diferentes; salimos de uno templado y llegamos á dormir á donde hace un frio incomportable, como saliendo de Guamanga y parando en los Tambillos de Illaguaci; otras veces salíamos de lugares frios y á tres leguas bajábamos á hornos encendidos, valles calidísimos, y luego subíamos á temple frio, cual es la jornada de Villcas á Uramarca, y desta suerte es casi todo el camino. En esta distancia encontramos con tres rios muy grandes en valles calidísimos: el primero es el de Villcas, á 16 leguas de Guamanga; en tiempo de aguas, poderoso, pásase por puente de creznejas; en tiempo de seca se vadea, y esto como deja el vado, unas veces lo deja pedregoso, otras no con tantas piedras, y cada año muda el vado, no se puede hacer en él puente de cal y canto por no haber cómodo para ello. El agua es gruesa y cálida como las demás de Guamanga al Cuzco, que lo quel (sic) arroyo es de buena agua.
Pasado este rio, dos jornadas adelante, entramos en el valle de Andaguailas, templado, donde se da maíz y trigo; es bien poblado de indios, abundante de ganados nuestros y de la tierra. Tambien aquí se van apocando los indios, por dos vias, la una por Guancavilca y la otra porque de aquí sacan indios para labrar en los Andes del Cuzco las chácaras de coca, y dales allí una enfermedad en las narices que se les ponen como una trompa muy gruesa y colorada, de que algunos mueren, fuera de las enfermedades que allá les dan mortales, como diremos en su lugar. Más adelante se sigue el valle nombrado Amancay por unas flores olorosas blancas que en él nacen en abundancia, así llamadas. Este rio nunca se vadea; tiene puente de cal y canto, mandada hacer por el buen marqués de Cañete, de felice recordacion el primero.
Aquí hay, por ser templado, uno ó dos trapiches donde se hacen buenas cosas de azúcar. Más adelante llegamos al rio de Aporimac; éste tambien no se vadea; pásase por una puente de creznejas asaz larga y angosta, donde hay cantidad de mosquitos zancudos cantores, amicísimos de beber sangre humana, y no menos cantidad de los rodadores, tan sedientos como esotros; hay agua gruesa y muy cálida; todos estos tres rios se juntan con el de Jauja y otro que pasa cuatro leguas del Cuzco, por el valle de Yucay, no menor que cualquiera destos, y hacen aquel grande y famoso rio del Marañon, que desemboca en la mar del Norte con 80 leguas de boca. Es el mayor rio del orbe.
Prosiguiendo nuestro camino adelante, cuatro leguas antes de la ciudad del Cuzco entramos en el valle de Xaquixaguana, donde fué desbaratado el tirano Gonzalo Pizarro y sus valedores, sin rompimiento de batalla, por el gobernador licenciado Pedro de la Gasca y demás servidores de Su Majestad. Valle ancho y largo, donde hay dos ó tres pueblos de indios, apartados un poco del camino real; es más frio que templado, aunque se da maíz en él y trigo; empero, si acierta á helar un poco temprano, arrebátase el hielo al maíz; el trigo sufre más, y por eso no le hace tanto daño.
Es abundante de ganado del nuestro, de todo género. Las aguas son malas, gruesas y salobres.