De Copacavana volvemos al camino Real, sobre mano derecha, en demanda del último pueblo de la laguna de Chucuito, ocho leguas tiradas.

Es pueblo frio y destemplado como los demás, y ninguno tanto como éste en toda esta provincia, del cual dista el Desaguadero desta laguna dos leguas y media. El Desaguadero es tan ancho como un tiro de piedra; el agua tiene muy poca corriente, parece como embalsada. Comunmente se trata en este reino que no se le halla fondo, y que el agua por abajo corre con tanta velocidad que, por mucho que pese una piedra, si con ella la quieren sondar, se la lleva el agua.

La primera vez que pasé por este Desaguadero llevaba intencion de sondarlo y averiguar esta verdad; llegando con más de cincuenta brazas de sogas que saqué de Cepita, me puse en medio de la puente con una piedra como medio adobe; echéla al agua y luego se fué la piedra derecha al fondo como si no hobiera corriente alguna; sompeséla y sacándola hallé cuatro brazas y media de agua, de suerte que lo que se dice es fábula; tambien decian que cayendo alguna cosa en el agua era imposible salir; tambien lancé un perro y fácilmente salió nadando; y que por abajo no haya corriente es fácil de persuadir, aunque no lo hobiera experimentado con la sonda, porque como toda aquel agua sea un solo cuerpo, si por abajo fuera tan raudo y corriente, por el medio y por arriba habia de correr de la misma suerte.

Tiene este Desaguadero una puente, la mejor, más fácil y segura del mundo; es llana y de totora asentada sobre tres ó cuatro maromas de icho, muy estiradas; hacen los indios unas balsas fuertemente atadas desta totora, á manera de media luna cuando se muestra despues de la conjuncion; el convexo, que es el lomo, asientan sobre las maromas muy bien atado, y luego junto á esta otra, y así las multiplican desde el principio al fin y las unas con las otra las atan. El vacio que hay entre una y otra, porque estas balsas son redondas, hínchenlo con enea ó totora suelta, que es lo mismo, de suerte que la puncta queda llana y rema de ancho tres varas largas; es segurísima y puédese pasar á caballo, aunque yo muchas veces que la he pasado me apeo, llevando la cabalgadura de diestro. Hay aquí indios con pescado, los cuales tienen cuidado á su tiempo de renovarla, y son tan diestros en ello, y en saber, por la experiencia que tienen, cuándo conviene hacerlo, que no pierden puncto, porque ya saben cuándo han de renovar las maromas y las balsas.

Deste Desaguadero se hace otra laguna que llaman de Paria, ó de Challacollo por otro nombre, no tan grande, ni con mucho, como ésta; desagua contra la mar del Sur, sumiéndose sin que responda á alguna parte; por ventura por las entrañas de la tierra va á dar á la mar.

[CAPITULO LXXXVIII]
DEL PUEBLO TIAGUANACO

Seis ó siete leguas delante del Desaguadero llegamos al pueblo de Tiaguanaco, donde hay, apartado un poco del camino Real, sobre mano derecha, unos edificios antiguos de piedra recia de labrar, que parecen labradas con escuadra, y entre ellas piedras grandísimas; casi no pasa por aquel pueblo hombre curioso que no las vaya á ver.

La primera vez que por allí pasé con otros dos compañeros las fuimos á ver, donde vimos unas figuras de hombres de sola una piedra, tan grandes como gigantes, y junto á ellas de muchachos, la cintura ceñida con un talabarte labrado en la misma piedra, sin tiros, como usan los que traen tahelies. Paredes no habia altas, ni casa cubierta; ocuparia este edificio más que cuatro cuadras en torno. No saben los indios quien lo edificó, ni de dónde se trujeron aquellas piedras, porque en muchas leguas á la redonda no se halla tal cantera. Es fama haber allí gran suma de tesoro enterrado; hase buscado con diligencia, mas como andan á ciegas los buscadores, no han dado con ello, sólo dan con la plata que sacan de la bolsa para el gasto.

Agora se aprovechan de aquellas piedras para el edificio de la iglesia deste pueblo. De aquí á Calamarca, otro pueblo de indios, hay dos jornadas largas, donde se junta el otro camino de Omasuyo, que corre por la otra parte de la laguna; por lo cual es necesario volver á tractar dél.