[CAPITULO LXXXIX]
DEL CAMINO DE OMASUYO
Desde el pueblo de Ayaviri, que dijimos ser el primero del Collao, tomando sobre mano izquierda, comienza el camino y se sigue la provincia llamada Omasuyo, que corre por la otra parte de la laguna de Chucuito; esta provincia es muy poblada, y por la mayor parte son Poquinas; son recios de ganados de la tierra, y participan de más maíz é trigo que los de la otra parte, por tener sobre mano izquierda la provincia de Larecaja, abundante de lo uno y de lo otro.
Esta provincia es montuosa, llena de sabandijas ponzoñosas, de tigres y osos y leoncillos; de aquí se proveen de madera para las iglesias, así los de la una parte de la laguna como los de la otra, y de otra más menuda para sus casas. Por esta parte la laguna (digamos) se mete más la tierra adentro con esteros, por medio de los cuales llevaba su camino el Inga, derecho, como habemos dicho; agora, por descuido de los corregidores, que con tiempo no lo han querido remediar, está perdido en muchas partes, y rodeamos por algunas ensenadas más de dos leguas, y en otras menos, conforme es la calzada perdida. Tiene tambien esta provincia, á la propia mano izquierda, primero, ó un poco más abajo que á Larecaja, la provincia de Caravaya, ó por mejor decir las montañas, porque no son pobladas, cálida, lluviosa y montuosa, donde antiguamente se sacaba oro en abundancia, subido de la ley; agora tambien se saca, pero mucho menos; la razon es porque siendo tan cálida para los indios que lo han de sacar, que los llevan desta provincia de Omasuyo, es muy enferma, y justísimamente se prohibe vayan los indios á ella contra su voluntad, ni con ella, á sacar oro; con todo eso, hay españoles y corregidor, y no pienso va mal aprovechado el que lo es. Junto á esta laguna hay un pueblo llamado Arapa, de donde dos leguas, ó poco más, segun me dijo un sacerdote clérigo que en él residia, que tiene otro desaguadero esta laguna, no de tanta agua como el que habemos dicho, de suerte que desagua á una y otra mar.
En toda esta provincia no he visto, dos veces que por ella he caminado, cosa digna de memoria, si no es el pueblo de Guarina, dos leguas adelante del cual fué la batalla desgraciada entre el general Diego Centeno, que defendia la parte del Rey, y el tirano Gonzalo Pizarro, éste con cuatrocientos hombres y Centeno con 1.200; aquí fué desbaratado, y la flor de los vecinos y capitanes muertos y presos, y enterrados más de cuatrocientos hombres en un hoyo donde agora está una ermita harto mal parada, sin que los hijos de los que allí tienen sus padres la reparen ni aun hayan gastado un real, y son algunos destos vivos y muy ricos; mas de sus padres creo se acuerdan poco.
[CAPITULO XC]
DE LA CIUDAD DE LA PAZ
De aquí de Guarina á la ciudad de La Paz son dos jornadas, la cual se llamó así por ser poblada en medio de Potosí y el Cuzco, donde habia, los años pasados, ó de donde se temian algunos alborotos, y porque de aquí se habia de salir á apaciguarlos se llama la ciudad de La Paz, en la cual, por la mayor parte, hay poca entre los vecinos della. Poblóse en valle hondo por ser lugar más abrigado, junto á un rio pequeño de buena agua; no lleva peces por la frialdad del temple, pero proveese y bastantemente de la laguna, que la tiene á ocho leguas, poco más; aquí no se da sino muy poco maíz en unas quebradillas junto al pueblo, donde hay un poblezuelo pequeño de indios para su servicio. El rio abajo, á seis leguas y más, se dan viñas y fructas de las nuestras muy buenas, y á diez, y dende arriba, hay valles callentes, principalmente uno llamado Caracato, en el cual se han plantado viñas y se coge mucho y buen vino, y alguno tinto, á quien no hace ventaja el de España.
En este valle tienen los más de los vecinos sus heredades. El trigo é maíz les traen de la provincia de Larecaja, y de otro valle más abajo dicho Cochapampa; los vecinos de aquí, á lo menos los viejos, eran muy ricos asi de plata como de ganados nuestros, particularmente ovejuno, por los muchos y buenos pastos que hay en la comarca y cerca del pueblo; á cuya causa en el mismo pueblo conocí un obraje de paños, donde se hacian blancos y pardos, mejores que los que nos traen de Castilla, frezadas y otras cosas. Sustenta cuatro monasterios: San Francisco; San Augustin, la Merced y Teatinos, que en breve se han hacendado y muy bien; tienen su sitio en una cuadra de la plaza, y en él tiendas no pocas para mercaderes y pulperos. Es pueblo de mucha contractacion, á lo menos solíalo ser, y donde se remediaban soldados pobres hasta que se proveyeron corregidores de naturales.
[CAPITULO XCI]
DEL PUEBLO CALAMARCA Y DEMÁS PROVINCIAS DEL COLLAO
De aquí al pueblo Calamarca, que quiere decir pueblo fundado en pedregal, y así es, ponen ocho leguas tiradas y largas y llanas, á donde, no una legua dél, se junta con el camino Real que viene de Chucuito el que viene de Omasuyo á la mano derecha, del cual dejamos la mano derecha la provincia llamada de los Pacajes, donde los más de los vecinos de La Paz tienen sus repartimientos. Es provincia riquísima de ganado de la tierra, y es el mejor, los carneros más bien hechos y que llevan más carga, y valen más que los de otras partes. Es tierra llana, muy fria en todo tiempo, de grandes tempestades con truenos, rayos é nieves, como las demás de la Sierra.
Luego se sigue la provincia de Paria, de la misma calidad, fértil juntamente de ganado porcuno, porque se cria mucho en la ribera de la laguna que dijimos se hacia del Desaguadero; de aquí se siguen los Quillacas; ya éstos son del repartimiento de la ciudad de La Plata, y tambien Paria, provincia más seca, pero de la misma calidad en lo demás, y desde el Desaguadero hasta los Quillacas, todo comunmente se nombra Pacajes; en todas estas naciones hay pueblos de indios grandes y ricos de ganados, faltos de leña para cubrir las casas y aun para el fuego, aunque les proveyó Nuestro Señor de una que llaman tola, que casi la hoja tira á nuestro romero, y quemada huele bien, no mucho. Hay en estas provincias grandes salinas, por lo cual agora pocos años se descubrieron unas minas de plata que por este respecto se llamaron de las Salinas; ya creo han cesado por su pobreza.