[CAPITULO CIV]
DE LAS PERROQUIAS DE POTOSÍ

Si no me engaño, deben ser las perroquias de Potosí de ocho á diez, las cuales dividió don Francisco de Toledo, siendo Virrey, cada una con 500 indios tributarios para servicio del pueblo, mejor diré del cerro, que todos con hijos é mujeres llegan á 30.000 indios, y ninguno hay, si quiere trabajar, que no gane plata; hasta los niños de seis á siete años, á mascar maíz para hacer levadura para chicha, la ganan; multiplícanse aquí los niños de los indios que es admiracion; de los españoles, cual ó cual nace, y esos contrechos y luego se mueren. Vanse las españolas á un valle caliente, doce leguas de Potosí, á donde se quedan con sus hijos tres y cuatro meses, hasta que ya el niño tiene un poco de fuerza, aunque como el temple se ha moderado un poco, ya comienzan á nacer y á criar, mas son raros.

La iglesia mayor es buena, de adobe y teja, y de una nave, rica de ornamentos y de servicio de plata para el altar, y de aquella suerte son las demás iglesias de los monasterios de todas Ordenes, ricos de ornamento y plata para el culto divino; susténtanse en cada convento dominicos é franciscos, augustinos, teatinos, de ocho á diez religiosos, unas veces más, otras menos, porque es temple desesperado, á lo menos, desde mayo hasta agosto, y no todos pueden vivir en él, sino los que son recios de complexion ó temperamento; en el de la Merced es donde siempre hay menos.

Tiene buenas carnes y buen agua si la traen de una fuente que llaman de Castilla.

Es pueblo de mucha contractacion, y una de las mayores es la coca, que del Cuzco le viene cada año al pie de 60.000 cestos, y si hay logreros en el mundo, creo son los coqueros, porque segun el tiempo á que fian, así acrecientan el precio, y puesto que se les predique, es cantar á los sordos.

Las Ordenes habian de tener aquí uno ó dos de los más doctos dellas, por las muchas é malas contractaciones que se hacen. En esto han ganado mucha tierra con todas ellas los padres de la Compañía, que han tenido y tienen varones doctos que alumbren á los contractantes. Aquí se hacia una contractacion que llamaban de los aseguros de los metales, aprobada por el Audiencia y por dos teólogos, uno augustino, otro teatino de la Compañía, tres coronistas y juristas, que era usura clara, sino que no se habia entendido bien; fué Nuestro Señor servido que yendo yo á Chile, con su favor, contra todo el torrente del pueblo y letrados, se declaró la verdad della; costóme mucho trabajo; animóme mucho á tomarlo el Rmo. del Paraguay, que á la sazon allí estaba, fray Alonso Guerra, de nuestra Orden, que la tenia por mala; finalmente, de ocho años á esta parte no se ha tractado más della, como si no se hobiere hecho; á Nuestro Señor las gracias, de quien todo bien procede. Los religiosos de mi Orden no la aprobaron, ni los de San Francisco; uno de los juristas que la aprobó, convencido, dijo que ¡ojalá y cuando la firmé tuviera manca ó quemada la mano!

Perdíanse los hombres á remate; conocí quien en ella habia perdido más de 100.000 pesos; otros á 80.000, otros á menos, conforme á las veces que la hacian, lo cual por ser largo de referir, y ser más de escuelas que de relaciones breves, no se tractará más dello. Solamente esto se ha dicho para comprobar que es necesario tener los provinciales en este pueblo hombres doctos, por las muchas contractaciones usurarias que en él se tractan y se inventan, con muy poco temor de Nuestro Señor y menos de sus conciencias, por las cuales debemos, conforme á nuestro estado, mirar y alumbrarlas.

[CAPITULO CV]
DE LAS COFRADIAS

Las cofradias de Potosí son muchas y muy bien servidas, con mucha cera, y casi todas tienen sus veinticuatros, los cuales en las fiestas señaladas que cada una tiene se han de hallar, en vísperas y misa mayor, con un cirio que les da la cofradia, y aquel dia confiesan y comulgan. La del Sanctísimo Sacramento es una de las bien servidas de cera del mundo, y la del Rosario y Juramentos, en nuestra casa, y así lo son las demás, porque son ricas, y aunque la cera cuotidianamente vale á 150 pesos el quintal, y dende arriba, no se disminuye el servicio della.