Es pueblo donde se hacen muchas y grandes limosnas; yo me hallé una Cuaresma en él y me certificaron algunos mayordomos que, tractando entre sí lo que se habria juntado de limosna para ellas, pasaban de cinco mil pesos en la Semana Sancta. La procesion de la Soledad, fundada en nuestra Señora de la Merced, se celebra con tanta solemnidad que no llega la celebracion de Los Reyes á ella, con ser solemnísima, pues la cera que sale en la procesion el dia del Sanctísimo Sacramento parece increible; los indios en sus cofradias van imitando á los españoles: tienen sus veinticuatros y gastan mucha cera.

Cuando algun veinticuatro muere, los demás le han de acompañar de todas cuantas cofradias fuere veinticuatro; acaesce ser de tres ó cuatro, y todos le acompañan con sus hachas ó cirios; suelen ser más de ciento, que es cosa de ver, porque aunque se llaman veinticuatros, el número no es sólo de veinticuatro, sino de cincuenta y más; finalmente, Potosí, podremos decir es España, Italia, Francia, Flandes, Venecia, México, China, porque de todas estas partes le viene lo mejor de sus mercaderias. De las naciones extranjeras hay muchos hombres, que si no los hobiera no perdiera nada el reino, y quien no ha visto á Potosí no ha visto las Indias, por más que haya visto, como habemos dicho.

[CAPITULO CVI]
DE LA DESTEMPLANZA DE POTOSÍ

Con tener todo esto bueno, no deja de tener un alguacil y contrario, como las demás ciudades y provincias, porque al tiempo de las aguas, y en particular á la entrada y salida del ivierno, son muchas las tempestades de truenos, rayos, pedriscos y nieves, desde Diciembre hasta Abril, y en el verano el viento que decimos llamarse tomahavi, por venir de un cerro alto así llamado, suele venir con tanta furia, que en aquellos dias que corre no hay sino cerrar puertas y ventanas y no salir á la plaza.

Este viento levanta (lo que no hacen los demás) cuantas plumas, lana, cabellos, pajas y otras cosas livianas que hay por las plazas y calles, y cubre el pueblo de una niebla que parece se puede palpar, y aquellos dias está frio, que no se puede vivir sino tras los tizones. Oí decir allí á una señora discreta, que cuando corrian estos tomahavis, y salia de su casa á oir misa en los dias forzosos, á la vuelta traía un fieltro dentro en el pecho, por el polvo, lana y cabellos que le hacia tragar Tomahavi, mal que le pesase; con todo esto, la cobdicia de la plata y diligencia para adquirirla y sacarle hace en estos dias trabajar y pasear las calles á los hombres.

[CAPITULO CVII]
DE LA PROVINCIA DE LOS CHICHAS Y LIPES

Desde este pueblo de Potosí, declinando un poco al Oriente, se entra en la provincia de los Chichas, á dos jornadas andadas, los cuales son indios bien dispuestos, belicosos; su tierra, rica de oro y plata, sino que no la quieren descubrir. Llega esta provincia hasta el último pueblo dellos, y de la juridicion del reino del Perú, llamado Talina, cincuenta leguas buenas de Potosí, el camino no malo, y los valles donde están los indios poblados, de moderado temple, con abundancia de mantenimientos y ganados, así de la tierra como de los nuestros; á cuya mano derecha queda la provincia de los Lipes, no de muchos indios, muy fria y destemplada, donde no se da maíz; en lo demás de poca fama, si no es por las piedras medicinales que della se traen, que yo he visto y en todo el reino se usan: la una de color azul, con la cual se curan cualesquier llagas viejas con no poca mordacidad, con la cual las castra y en breve sanan; las otras son para la ijada aprobadas, unas de color de aceite y otras (estas son las mejores) de color de carne de membrillo; digo ser aprobadas, porque yo comenzaba á ser enfermo della, y de cuatro años á esta parte, gracias á Nuestro Señor, que traigo dos conmigo cosidas en un jubon, una un lado y otra á otro de la ijada, la una de la una color y la otra de la otra, no he sentido cosa de pesadumbre; la de color de carne de membrillo dicen los lapidarios ser contra ijada, riñones y para estancar flujo de sangre. No dejan fraguar piedra; deshácenla, y deshecha se lanza por la orina; experiencia cierta.