[CAPITULO LXII]
DEL CAMINO DE TALINA Á TUCUMÁN

Llegamos en lo que atrás dejamos escripto al último pueblo y términos del Perú, conforme á la division de los obispados, que es á Talina, pueblo de los indios Chichas, desde el cual, siete leguas más adelante, está un arroyo y paredoncillos llamados Calahoyo, desde donde comienza la jurisdiccion, conforme á la jurisdicion eclesiástica, de Tucumán. El primer obispo desta provincia, el reverendísimo fray Francisco de Victoria, de quien habemos tractado, entrando á su iglesia, aquí[41] tomó la posesion, y por esto decimos que es de la jurisdicion de Tucumán cuanto á lo eclesiástico.

Desde aquí al primer pueblo de españoles de la provincia de Tucumán, llamado Salta, fundado en un valle muy ancho y espacioso, del propio nombre, de buen temple, con su invierno y verano al revés de España, se ponen más de cien leguas, todas despobladas, á lo menos por el camino que yo fuí siendo provincial de aquella provincia y de la de Chile, que por dar órden en ciertos frailes nuestros que allí estaban me fué forzoso desde la ciudad de Lima tomar este camino por tierra. Empero al presente, despues que la provincia de Omaguaca, que confina con los Chichas, y en el traje no se diferencian dellos, se ha reducido y admitido sacerdotes, vase por un camino más poblado, donde hay tambos á sus jornadas y en algunos servicio.

Esta provincia de Omaguaca es fértil de todo género de mantenimiento, y de oro, ovejas de la tierra. Sirvió á la ciudad de La Plata y estuvo repartida. Yo conocí algunos encomenderos que tenian sus repartimientos en ella, mas como se rebelaron no habian dellos algun provecho, ni alguno tienen ya reducidos. La causa por que estos indios se rebelasen, no la sé; por ventura, por se ver lejos de la ciudad de La Plata, que dista della más de noventa leguas; contra los cuales salió un vecino della con soldados, llamado Pedro de Castro, hombre de muy buenas partes, pero matándole en una guazabara, los soldados, sin cabeza, saliéronse, y así se quedaron junctamente con otros sus confines, llamados los Casavindos y Cochiñocas. Pero habrá siete años qu'el principal curaca desta provincia, cuando iba á Tucumán, llamado Viltopoco, envió algunos indios principales á la Audiencia de La Plata, pidiendo queria servir y pagar moderado tributo, poblar los tambos que hay de su tierra á Talina, dar en ellos al precio que en Talina gallinas, carneros de Castilla y de la tierra, para cargas, maíz, y lo demás, como en los tambos del Perú, y darian indios para las minas de Potosí, y admitirian sacerdotes, con tal condicion que no habian de tener otro encomendero que á Su Majestad. La Real Audiencia admitió el partido, é yo, llegando á Talina, me detuve allí algunos dias esperando el sacerdote señalado, que si viniera me fuera con él por ahorrar de tanto despoblado y riesgo de algunos indios de guerra, mas Nuestro Señor fué servido llegase en salvo á Salta; ya el dia de hoy se entra y sale por aquel camino, y los indios han cumplido lo que prometieron; yo llegué á Salta, y en todo el camino no vi cosa digna de ser escrita, si no es, á tres ó cuatro jornadas de Talina, unas salinas en despoblado, las más famosas que creo hay en el mundo; es un valle que debe tener más de tres leguas de ancho, y de largo, segun me informé, más de quince; la sal más blanca que la nieve, de la cual se aprovechan los indios Casavindos y Cochiñocas y los de la provincia de Omaguaca; de lejos, con la reberveracion del Sol, no parece sino rio, y á los que no la han visto espanta, pensando han de pasar un rio tan ancho; llegados, admira ver tanta sal; los que iban por aquel camino á Salta llevaban alguna, por ser aquella provincia falta della. Llegado á Salta hallé allí al Gobernador Juan Ramirez de Velasco, y sabiendo que Viltopoco se habia reducido al servicio de Su Majestad, envió un capitan con diez soldados bien apercebidos á tomar la posesion de aquella provincia por su gobernacion, los cuales llegando y por Viltopoco sabida su venida, les dijo se volviesen á Tucumán, donde habian salido, porque no habia de ser subjecto á aquella gobernacion, sino á la Audiencia de los Charcas; donde no, los haria matar á todos. El capitan y soldados tuvieron por bien volverse á Salta, estando yo presente en el pueblo cuando fueron y volvieron; no creo dista Omaguaca de Salta treinta leguas.

Llegando á Omaguaca, poco menos de doce leguas está un valle muy fértil de suelo, pero no poblado de pueblos, llamado Jujui, donde habrá siete años quel mismo gobernador Juan Ramirez de Velasco pobló un pueblo de españoles que para la paz de Omaguaca, si se quisiere tornar á rebelar, y para la quietud de Salta por respecto de los indios de Calchacuy, fué muy necesario, el cual en breve tiempo ha crecido mucho, y los padres Teatinos tienen allí ya una casa, y para el poco tiempo que ha se pobló, rica de ganados y estancias. Es el mismo temple quel de Salta; á siete leguas dél envió allí á poblar con título de teniente de gobernador y capitan, á don Francisco de Argaranaiz, de nacion vizcaino, vecino de la cibdad de Santiago. El un[42] valle y el otro son abundantísimos de comida, trigo, maíz, aves, carneros, vacas, y todas fructas nuestras, viñas, de donde el dia de hoy hacen vino; tienen las plagas que hay en toda la provincia de Tucumán, que por no tornarlas á referir son las siguientes: frio á su tiempo, que es desde Mayo hasta Octubre, insoportable y sequísimo más que el de Potosí, y principalmente los tres meses Junio, Julio y Agosto; calor al verano de dia y de noche, y más en Diciembre, Enero, Febrero y Marzo. Las hitas que dijimos haber en la provincia de Los Charcas, grandes y asimismo pequeñas en gran cantidad; en el verano mucho mosquito de los zancudos y rodadores; moscas en este tiempo son innumerables, y de tal calidad, que si se acierta á tragar una en la comida, revuelve de tal manera el estómago que hace lanzar hasta la viva sangre, por lo cual, en las cocinas, sobre el fuego, están dos indios con sus aventadores ahuyentando las moscas. Es así que en la cibdad de Esteco una mujer de un vecino tenia en su casa un soldado enfermo (en esta provincia no hay yerbas medicinales ni médicos, sino abundancia de lechetrezna, que es poco menos que tóxico), y no mejorando tomó dos moscas, desleyólas en una escudilla de caldo de ave y sin decirle alguna cosa diósela á beber. Purgó tan bien con ella, que dentro de pocos dias sanó; esto yo lo pregunté á la misma que dió la purga. Es abundante de tres géneros de víboras de las de cascabel, y de otras más pequeñas, como las de España, y de otras llamadas volantines, porque abalanza más de diez pasos á picar. Proveyó Dios en esta provincia de unas culebras pequeñas que no hacen daño alguno, antes son provechosas, las cuales tienen dominio sobre las víboras, de tal manera que en viendo la víbora de cascabel á esta culebra, luego se vuelve boca arriba, y llegando esta culebra la degüella y mata; así lo afirman los nuestros que viven en aquella region.

Críanse culebras grandes de las que llaman bobas, y otras, y moscas que en asentándose sobre la carne la dejan llena de gusanos. Vientos al ivierno recísimos, sea Sur ó sea Norte, que son los que dominan en esta provincia y que parece andan en competencia uno un dia, otro otro; al verano cualquiera destos vientos es fuego. Pedriscos frecuentes, y de tal manera, tan recios y de piedras grandes, que no se atreven á hacer atechadas[43] las casas, si no es cual ó cual; cúbrenlas con unos terrados de más de una tercia de grueso, muy bien pisados con pisones, un poco corrientes porque no haga canal el agua; es tierra en partes montañosa y muy llana, los árboles infructíferos, llenos de espinas; los más son algarrobos; empero, no se come la fructa sino de unos que se aparran por el suelo; los otros son crecidos como encinas. Los campos son abundantes de estos animales ponzoñosos, por lo cual en apeándose el pasajero ha de mirar dónde pone los pies; hay lagartos de sequera tan grandes como los que dijimos producia la tierra Chiriguana; matamos uno en una dormida; Dios nos libró dellos; admirónos cuando le vimos; era tan grande como un caimanillo, y es cierto que se alborotó el alojamiento como si vinieran sobre nosotros indios de guerra. Es muy falta de agua, como lo son las tierras llanas, y las aguas de los rios malas, gruesas y salobres, á las riberas de los cuales son los pueblos de los indios y de los españoles; en la tierra que es montañosa se crian leoncillos y tigres en cantidad, que no dejan de noche dormir á los caminantes con sus bramidos. Los tigres son dañosos si no ven candelada. Los indios para guarecerse dellos en los caminos que hay montaña, sus dormidas tienen en los árboles, á los cuales suben por unos escalones hechos á mano en los mismos árboles, con hachas cortando, donde ponen los pies para subir y descendir.

El suelo de toda esta provincia es salitre y mientras más cavan, más salitroso, por lo cual todas las fructas nuestras (que de la tierra ninguna vi) son de bonísimo sabor, y las hortalizas; mas los árboles duran poco. En toda esta provincia se dan viñas, membrillos, granadas, manzanas, etcétera; el vino que se hace dura muy poco, porque se vuelve vinagre.

Los rios desta provincia, particularmente el de Esteco y el de Santiago del Estero, al ivierno son como el Nilo, salen de madre y extiéndense por aquellas llanadas regando la tierra, que allá llaman bañados, y aquel año es más abundante que hay más bañados; aran y en ellos siembran; los campos y llanos son espaciosísimos, porque así como estando en alta mar no vemos sino cielo y agua, así en aquella provincia de Esteco para adelante no vemos sino cielo y llanuras, y éstas corren más de 400 leguas sin que se halle ni se vea un cerrillo, ni casi una piedra. Camínanse todos estos llanos y caminos en carretas, las cuales no llevan una puncta de hierro, ni los caballos gastan mucho herraje, por ser tierra fofa.

[CAPITULO LXIII]
DEL VALLE DE SALTA, COMARCA Y CALCHAQUÍ

Volviendo á proseguir nuestro camino y description de la provincia de Tucumán, de Jujui se llega en una jornada al valle de Salta y pueblo del mismo nombre, de españoles, muy moderno, aunque más antiguo que el de Jujui; valle espacioso, alegre, de buenas aguas; por estar más á la cordillera participa de algunas sierras llenas de arboleda.