Quizá por lo mismo pueda suscribir conscientemente lo que anotara un viajero inglés allá por los años de 1830.
Enrique DE MESA
A LA
HONORABLE MRS. FORD
dedico estas páginas, que tan amablemente
ha leído y aprobado, con
la esperanza de que sigan su ejemplo
otras bellas lectoras.
Su amantisimo esposo y servidor,
Ricardo Ford.