Yo saqué los pocos pesos que por casualidad había en el cajón, ensillé el maceta, ¡y si te he visto no me acuerdo! Agarré para otro lado, después de hacer pedazos el papel de Papagna, muy tranquilo y segurito de que no me iban á perseguir... ¡Qué! ¿y se afligen por tan poco?... Pero fíjense, y verán que era muchísimo mejor para mí... y también para Carolina...

¿Que si tengo noticias? Sí. Ayer supe que estaba perfectamente; de enfermera en el hospital del Pago.

Buenos Aires, 1905.