—¡De qué dijunto será es'ánima!—exclamó el viejo don Marto, santiguándose una vez pasado el primer sobrecojimiento.
—¡Por la luz que tenía, de juro que de algún ráy!—contestó medrosamente Jerónimo.
Don Marto rezongó una risita:
—¡De ande sacás!...—dijo.—Si aquí no hay ráys dende el año dies, cuando echamos al último, qu'estaba en Uropa... después de los ingleses... ¡Ráy! Aura todos somos ráys... y no tenemos corona, si no somos hijos del patrón... Será más bien de algún inocente.
Pancho, el aprendiz de payador, que andaba siempre á vueltas con la guitarra y se esforzaba por descubrir el mágico secreto de Santos Vega, con el instinto del pájaro cantor que reclama á la compañera, querida en secreto,—Pancho, que vió aparecer en la puerta de la cocina la delgada silueta de Petrona, destacándose en negro sobre el fondo rojizo y cambiante del fogón, agregó melancólico y penetrado:
—¡Debe de ser! Las ánimas de los angelitos son las más lindas. Parecen de luz más... más caliente. Por eso se baila en los velorios p'a festejarlas... Ésas no andan en pena ni se aparecen nunca... ¡Cuando se muere una criatura se v'al cielo derechita, y áhi se queda!...
Petrona se había acercado y, en la sombra más espesa del alero, escuchaba, invadida también por el avasallador hechizo de la noche y por el encanto de la palabra del payador. Como la compañera todavía indecisa del pájaro cantor, estaba suspensa de sus trinos, hipnotizada ya, pero sin tender las alas todavía. Y Pancho continuó:
—Las de los malos son esas luces verdosas que andan rastriando por el suelo y que juyen en cuantito si acerca un cristiano. Pero ésas son las de los dijuntos que todavía tienen vergüenza de lo qu'hicieron en vida: los que se disgraciaron por casualidá, los que engañaron á un amigo p'a salvarse... ¡y tantos otros! Las que son malas de veras, las de los ladrones, los traidores y los cobardes... ¡ésas no tienen luz!
Don Marto asintió:
—Sí, ésas son las que le tiran á uno el poncho, de atrás, en las noches escuras, ó le mancan el mancarrón, ó le apedrean el rancho, ó le asustan l'hacienda y l'esparraman y l'hacen brava redepente.