El viejo salió tropezando, seguido por un vigilante. Cruzaron la calle, entraron en la plaza y comenzó el paseo... En los primeros momentos, las cosas no anduvieron demasiado mal. Uno que otro vecino, asomado por casualidad, y viendo el insólito aspecto del hombre vestido con tan extraño poncho, se apresuró á inquirir de qué se trataba. La noticia cundió. Entreabriéronse puertas y ventanas, dejáronse ver cabezas de hombres, mujeres y niños; un rato después comenzaron á formarse grupos en las aceras con sombra, y á volar comentarios de unos á otros:
—Es Segundo.
—¡Pobre! ¿y qué ha hecho?
—Parece que lo han pillau robando animales...
—¿Él? ¡Bah! ¡no es capaz!
—¡Un viejo infeliz!
—¡Qué quiere, amigo! ¡La soga se corta por lo más delgao!
Pago Chico entero no tardó en hallarse reunido alrededor de la plaza, y el gentío era aún más numeroso que el día de la fracasada ascensión del globo aerostático. No quedó un perro en su casa, y en el ámbito asoleado zurría un zumbido de colmena.
El paseo de Segundo continuaba hacía ya una hora. El desdichado intentó detenerse una ó dos veces, pero el activo rebenque hizo desvanecer sus ilusiones de descanso... El sudor corría por su rostro, mezclado con la sangre coagulada que disolvía, flaqueábanle las piernas, y comenzaba á sentirse estrecho en el poncho de cuero, poco antes tan holgado. Éste, en efecto, secándose rápidamente con el sol,—harto rápidamente, pues para ello se había cuidado de poner el pelo hacia adentro,—iba poco á poco oprimiéndolo por todas partes, como un ajustado «retobo», hasta obligarlo á acortar el paso. Y su interminable viaje seguía, en medio de aquella atmósfera de fuego, bajo las miradas de la multitud, que empezaba á indignarse y á dejar oir murmullos irritados... Ya se habían relevado tres agentes, muertos de calor, pero la marcha continuaba, implacable, y el poncho seguía estrechándose, estrechándose, impidiendo todo movimiento que no fuese el cada vez más corto de los pies del triste torturado, haciéndole crujir los huesos.
—¡Basta! ¡Basta!—gritaron algunas voces.