Cuando algún alumno vuestro tiene en el piano el juego de dedos conveniente, la justa medida, y que toca las notas muy exactamente, fijaos sólo en el estilo y no lo detengáis por pequeñas faltas, ni se las hagáis notar sino al fin del trozo.—Este método forma los músicos, lo cual es, después de todo, una de las primeras finalidades del arte musical... Para los pasajes (de virtuosismo) hacedle emplear a su turno todos los dedos... Sin duda, empleando menos dedos, se obtiene un efecto “perlado”, como se dice, o “como una perla”; pero a menudo son más amadas otras joyas[101].

(A Czerny).


Entre los músicos de otros tiempos sólo Haendel, el alemán, y Sebastián Bach tenían genio.

(Al archiduque Rodolfo, 1819).


Mi corazón palpita plenamente por el alto y grande arte de Sebastián Bach, este patriarca de la armonía (dieses Urvaters der Harmonie).

(A Hofmeister, 1801).