Esta especie, es decir, el que el caldo diese lugar á que hubiera establecimientos, y establecimientos tan importantes como el que vemos, es un hallazgo que nos asombra. Nos aproximamos, vimos varias frutas y dulces en almíbar que están expuestos en los escaparates; pero echamos de ver que hay jarros de flores á cada lado de la entrada principal, y esta circunstancia, unida á la de ser un punto muy céntrico, nos da mala espina acerca de sus condiciones económicas. No quisiéramos un restaurant tan cerca del de Champeaux; pero allí entra multitud de personas, se titula Establecimiento de caldo, y hemos resuelto hacer una nueva experiencia.

No es aún hora de almorzar; seguimos la calle de Montmartre hasta la calle paralela á la de Rousseau, y tiramos por ella hácia la plaza de las Victorias, donde mi mujer tenia que comprar algunas frioleras; si bien no son frioleras para mí, puesto que me ponen en un potro, á causa de ignorar sus nombres en francés. Tambien es cierto que los ignoro en español.

Al subir por la acera derecha de dicha calle, vemos un aviso en que se lee: en el piso principal de esta casa, se da una comida (un diner), compuesta de tres sopas á eleccion, tres platos de carne, tres de legumbres y dos postres, todo por franco y medio. El precio nos pareció sumamente arreglado, resolvimos comer allí, tomamos nota de la calle y número de la casa, y caminamos hácia la plaza de las Victorias.

Mi mujer hizo provision de hilos, sedas, agujas y trencillas; nos dirigimos á la Bolsa con el fin de aproximarnos al restaurant de la calle Montmartre, atravesando el pasaje que llaman de Vivienne, nombre que toma de la calle en que está. En este pasaje hemos visto una curiosidad que no ha dejado de impresionarnos. Hay una porcion de muñecas grandes, con un excelente colorido, ojos perfectos, una cabellera naturalísima, y que tienen la facultad de articular varias palabras, merced á un cilindro interior. Á este cilindro se le da movimiento por un resorte que está debajo de la tabla que sirve de base á la muñeca, de modo que el espectador no se aperciba á primera vista del secreto de aquella operacion.

Hay una que dice: me llamo María y hablo mejor que mi hermana. (Je m'appelle Marie et je parle mieux que ma soeur.)

Otra dice: mi abuela me ha dicho que pasaré el próximo estío en el campo. (Ma grand'mère m'a dit que l'été prochain je serais à la champagne.)

Otra muestra un dechado con la mano derecha, y dice: este es el premio que he ganado en mi colegio. (Voilà le prix que j'ai remporté dans mon collége.)

Esta curiosidad que parece tan admirable, tiene sin embargo una explicacion facilísima, si vale creer en lo que se me ha dicho. El cilindro que está en el interior de la muñeca produce la articulacion de las sílabas, como el que está dentro de un organillo produce la articulacion de las notas musicales, dando un sentido perfecto á la composicion.

En el mismo lugar hemos visto unas aleluyas con motivo de los miriñaques. Estas aleluyas son un verdadero drama cómico, y bastarian para demostrar la excelencia del carácter francés, para el ridículo, cuando aquel carácter necesitára de nuevos testimonios. Hay situaciones verdaderamente oportunas, como aquella en que un marido ve á su mujer dentro del miriñaque, y suponiendo que no podria oirle á la distancia que el miriñaque hacia necesaria, la está hablando con una bocina.

Salimos del pasaje, atravesamos luego la plaza de la Bolsa, y á los pocos momentos entrábamos en el Establecimiento de caldo, calle de Montmartre, número 43. He dicho que entrábamos, y esto no es exacto en rigor. Pretendiamos entrar; pero nos detuvieron, á fin de proveernos de unas papeletas, sin las cuales no está permitida la entrada. Yo quise preguntar al contralor, que así se llama el empleado que da las targetas, sobre el uso á que las habiamos de destinar; pero los franceses son todos adivinos en el instante soberano de hacer un negocio. El contralor comprendió desde luego mis dudas, y se contentó con decirme: allez, monsieur, allez. (Vaya usted, señor, vaya usted.) Estas palabras tienen en francés una significacion más eficaz que en castellano, por lo mismo que significan una especialidad francesa. Allez, monsieur, allez, quiere decir: anda, anda, que allá dentro te arreglarán; ó bien esto otro: estoy haciendo mi vendimia; ¿no ves, majadero, que tengo un racimo en la mano? No seas impertinente, anda y déjame en paz.