Si vale raciocinar de esta manera, no hay criterio en el mundo.
Aún considerado únicamente como recreo, como medio de digestion, mi estómago se levanta mal humorado, y es un testigo que depone inexorablemente contra un espectáculo semejante.
Sin embargo de que no soy francés, haria cualquiera sacrificio á trueque de lograr que este pueblo no digiriera alegremente, que este pueblo no hallara goces al presenciar que un hombre se agacha, se pone en cuatro piés y ladra como un perro.
¡Contradicion inconcebible! Yo comprenderia que esta degradacion no repugnara, cuando la persona degradada fuera un inglés, un cafre, un indio; pero ¿cómo no he de acostumbrarme cuando es un hijo de esta nacionalidad tan celosa de su reputacion?
Digo del payaso de estos cafés cantantes, lo que del verdugo. Para persuadirme de la inconveniencia social de que existan prácticas tales, me basta saber que hacen de un hombre un oficio infame y burlesco, una sátira.
En nombre de la conciencia humana y del genio de nuestro país, suplico á España que importe en buen hora la costumbre del café cantante; nada más natural que se recree y se civilice oyendo cantar en un café, quien no puede ir al teatro: esto tiene una gran influencia moral, puesto que levanta el sentimiento de la clase trabajadora, y la da decoro, porque la da estimacion de sí misma, y la separa de hábitos viciosos, únicos donde antes hallaba la satisfaccion de ciertos goces, goces que son la recompensa inevitable de muchas horas de fatiga: traiga en buen hora un recreo digno y moralizador; pero de ninguna manera el payaso; de ninguna manera la sátira.
Si tras de lo uno ha de venir lo otro, que se queden ambos allá. Por mi parte, renuncio á ese legado de una civilizacion falsa y ruin, una civilizacion que merece este nombre, como merece el bandolero la calificacion de héroe.
Venga el canto; venga la bella arte; vengan la moralidad y la instruccion de una cultura poderosa; la cultura del sentimiento; que no venga la infamia. Doloroso es que allí quede; pero más doloroso seria que allí se quedara y aquí viniera.
Sentiria un vivo pesar, si viese alguna vez reproducida en mi país esta costumbre degradante.
¡Qué! ¿Juzgas quizá que tu país es más morigerado que Francia?