No puedo decir más.

Llegamos al hotel á la una, y así terminó el dia décimo cuarto.

=Dia décimo quinto=.

Lesperut.—Anatomía de la vejez.—Restaurant de la calle de
Montesquieu.—Elemento sajon.—Elemento árabe.—Restaurant de San
Jacobo.—Historia de un magnate francés.—Pesares de Lesperut.—Proyecto
de visitar á Sevres y Versalles.

Lo primero que hemos hecho al despertamos, ha sido hablar del viejo Lesperut. Su memoria nos preocupa extraordinariamente. Hemos hablado mucho de su aire franco y cariñoso, de la trasparencia que creimos ver en su cútis, de una diafanidad especial que está pintada en todo su semblante, como si participara en cierto modo de la inmensidad de la muerte. De idea en idea, de reflexion en reflexion, hemos llegado á hacer casi una anatomía de la vejez.

Cuando proyecté escribir estos apuntes, ofrecí al lector en mi conciencia no ocultarle nada de lo que yo pensase y sintiese. Estas insignificantes reflexiones pertenecen tambien á mis benévolos y queridos lectores.

Yo creia hasta ahora que en la vejez no habia más que un período. El viejo Lesperut me ha enseñado que existen dos, y por señas que son bien diferentes.

En el primer período descubro cuatro caractéres dignos de un estudio curioso y apasionado. ¿Quién no ha visto canas en la cabeza de su padre ó de su abuelo? ¿Quién no ha de tratar con un anciano? Yo puedo decir que en las siguientes consideraciones me ha guiado menos el juicio que la pasion. En la memoria inextinguible de mi padre, amo la memoria de un viejo.

¿Cuáles son los cuatro caractéres de que hablé?

La reserva, la intolerancia, la censura y el egoismo.