Retrátate, sí, Torcuato;
Basta de hablar: ¡pronto! ¡pronto!
Hoy no se puede ser tonto….
Si no lo dice el retrato.
En una de las esquinas de la calle de Lepelletier, hemos visto un marco con el retrato de un señor muy gordo, cuyo señor, segun se dice, cuenta con probabilidades de salir presidente del congreso de diputados. Este buen señor se llama Monsieur Chou, que es como si dijéramos en castellano el señor Col. Con este motivo (¡maldicion!) se me ocurre otro verso. Estoy escandalizado de mí mismo. Nunca me he dado á la poesía, y en cuanto hoy miro veo redondillas castellanas. Vamos al presunto presidente.
Monsieur Col, el hombre grueso,
De presidente saldrá,
Y de este modo tendrá
Verdura todo el Congreso.
A los veinte pasos del retrato del señor Col, vimos venir como una procesion de hombres, en el momento de desembocar de la calle de Provenza. Nos emparejamos con la procesion (tal nos parecia á nosotros), pregunté á un tendero que se habia asomado á la puerta, atraido por la novedad, y este hombre me dice que es una sociedad de judíos, la cual celebra no sé qué fiesta religiosa, en solemnidad de la apertura de un ferro-carril, canal, ó cosa semejante. Prosiguiendo yo en mi manía de ver versos en todo, hasta en la fiesta de los judíos, me acordé de un epigrama de D. Narciso Serra, que mis lectores no podrán comprender, sin cuatro palabras que expliquen el caso. Habia en Madrid una empresa ó sociedad dramática, que tocaba su ruina con la mano, sino con la mano con el bolsillo, (¡cosa tan de moda en las empresas teatrales de Madrid!) y en las boqueadas de la agonía, resuelve celebrar el aniversario de Lope de Vega. Y para que este aniversario causara más rumor en el ánimo público, y acudiera gente al teatro, se anunció en algunos periódicos que se diria una misa por el alma de aquel ilustre ingenio, á cuya misa fuéron invitados varios actores y literatos distinguidos, entre ellos D. Narciso Serra, que dijo á los socios, antes de principiar la ceremonia:
En esta misa de pega,
Presumo que cada socio
Rezará por su negocio
Más que por Lope de Vega.
Esto digo yo de la sociedad de judíos. Más que del espíritu de Jehová, se acordarán indudablemente del tanto por ciento que se prometen del canal ó del ferro-carril.
Entramos en el célebre restaurant de la Sílfide, nos sentamos, se llega un garçon … pero basta por hoy, mis queridos lectores. Para mañana tengo un plan oculto. Pienso levantarme muy temprano, y sin que lo sepa mi mujer, me iré al Luxemburgo, visitaré el palacio, pasearé por las alamedas, luego tomaré el ómnibus que va á San Cloud, partiendo del palacio Real y haciendo escala en el arco del Triunfo, y me alargaré hasta el famoso bosque de Bolonia.
=Dia décimo nono=.
Omnibus.—El Paris de acá y el Paris de allá.—Palacio de Luxemburgo.—Sus estátuas, sus paseos.—Mujeres del pueblo que hacen labores manuales en las glorietas.—Bosque de Bolonia. —Catelan.—fisonomías diferentes de los garçones de mi hotel.—Pesares.
Antes de las siete de la mañana estoy situado en una esquina de la calle de Richelieu, dando cara al magnífico bulevar de los Italianos. Espero el ómnibus que va al palacio de Luxemburgo.