Bajo la Convencion, se convirtió en prision de Estado, á la cual fuéron conducidos Hebert, Danton, y otros célebres personajes, incluso Robespierre.
Bajo el Directorio, el gobierno habitó el palacio de Luxemburgo, y á las tinieblas de la cárcel sucede el brillo de un alcázar deslumbrador, en donde Barrás, el aristócrata republicano Barrás, hizo alarde de todo el fausto y de todas las dilapidaciones de la regencia. Entonces el palacio de María de Médicis, tomó el nombre de Palacio Directorial.
Viene el 18 de Brumario, y el Palacio Directorial se convierte en
Palacio de los Cónsules, habitándole Napoleon, hasta que fijó su morada
en las Tullerías. Entonces tomó la nueva denominacion de Palacio del
Consulado.
Bajo el imperio, el Palacio de los Cónsules se torna en palacio de los
Senadores, y á la sazon se denomina Palacio del Senado.
Despues de la revolucion de Febrero, que echó por tierra á Luis Felipe, el Palacio de Luxemburgo abrió sus puertas á Luis Blanc, que explicó allí el socialismo á los obreros.
De modo que ha sido alternativamente Palacio de la Monarquía, del
Directorio, del Consulado, del Senado, cárcel y cátedra socialista.
Visitemos ahora el cuartel de Inválidos.
No lo debo ocultar. Al coger la pluma para describir este grande osario de la guerra, experimento cierta emocion de religiosidad, cierta intencion solemne, cierta uncion histórica, si así puede decirse.
El actual cuartel de los Inválidos fué obra del gran rey. Así llama
Francia á Luis XIV.
Las ciento treinta y tres ventanas que decoran su fachada principal, dan al edificio un aspecto grave, reposado, claustral, respetuoso. Así debia ser la fachada del palacio de la Caridad.