Hemos tenido un gran placer. Visitamos el Instituto, y vimos las estátuas de Bossuet, de Descartes, de Fenelon y de Tully. Vimos tambien con gran satisfaccion los bustos de otros hombres célebres, entre ellos el de Molière, sin embargo de que este gran poeta no perteneció á la Academia de su siglo. Pertenecia á otra Academia mucho más grande: á la de la historia, á la del tiempo. El busto tiene esta noble y discreta inscripcion:

Rien ne manque à sa gloire, il manquait à la nôtre. Nada falta á su gloria; pero á nuestra gloria faltaba el tenerle aquí.

Estas palabras son un digno y generoso epitafio. ¡Ilustre Molière! Ya que un siglo dejó tu cadáver insepulto; ya que un siglo negó á tus cenizas el palmo de tierra, que no se niega á tantos idiotas y á tantos malvados, otro siglo te llama, te hace entrar y te tiene guardado aquí.

¡Qué arcanos tan raros envuelven el destino de la vida! El genio salva al mundo, y el mundo lo trata casi siempre como herege. O lo quema, ó lo ahorca, ó lo reduce á morir de hambre, ó lo deja insepulto. Pero Dios que está arriba, tan arriba, Dios que ve tanto, que tanto vela, que tan justo es, entierra luego á los que no tuvieron sepultura, y da pan á los que se murieron de hambre, y quita la argolla á los que perecieron en los cadalsos, y junta los miembros, y resucita el polvo de los que sirvieron de pábulo á bárbaras hogueras. Ahí estan esas estátuas y esos bustos. ¡Gloria á ellos, gloria al siglo cristiano que los fabrica, y gloria al espíritu que los ha mandado fabricar!

Vamos á las curiosidades de este dia. Ha caido en mis manos, por una venturosa casualidad, un memorial antiguo, y en él encuentro noticias, que no dejan de llamarme la atencion.

Primera. En tiempo de San Luis, se dió el nombre de Universidad á la reunion de todas las escuelas parisienses, y la universidad se llamaba entonces LA TRES-HUMBLE ET TRES-DEVOTE FILLE DU ROY: LA MUY HUMILDE y MUY DEVOTA HIJA DEL REY. ¡Quién habia de decir á San Luis que la muy humilde y muy devota hija del rey, habia de poner pleito á los mismos reyes!

Segunda. La vara toesa de mampostería, que hoy no costará menos de quince ó diez y seis reales, costaba en Francia ocho sueldos, ó sean doce cuartos españoles, á mediados del siglo XIII.

Tercera. En el mes de Febrero de 1377, el Emperador Cárlos V recibió en Paris al Emperador Cárlos IV. Entre los multiplicados presentes que el Preboste y los Síndicos de la ciudad hicieron al recien venido, se veia un barquichuelo, que pesaba ciento noventa marcos de plata, neuf vingt et dix marcs d'argent, lo que equivale á unas cuatro arrobas de Castilla.

Si los demás presentes eran por el estilo, bien necesitaba el Emperador una acémila para cada presente.

A la segunda comida que el rey de Francia dió á su huésped, asistieron el Delfin, el duque de Sajonia, las duques de Berry, de Borbon, de Brabante, de Borgoña, de Bar, el conde de Eu, y cerca de mil caballeros y barones, así extranjeros como franceses. Durante la comida, se representaron dos entremeses, uno de los cuales tenia por asunto la toma de Jerusalem, por Godofredo de Bullon. Una de las decoraciones figuraba la gran torre, desde donde los musulmanes proclaman su ley. Un actor, vestido de sarraceno con la más minuciosa propiedad, pregonaba la ley desde la torre en lengua arábiga.