A lo dicho debe juntarse que el tránsito continuo de coches con faroles encendidos por la plaza de la Concordia, causando un desnivel constante entre sus luces y las luces de los campos Elíseos, de la plaza y de los cafés, comunicaba á todo el grupo el aspecto extraño de una hoguera que parece que pasa y que no acaba de pasar, mientras que al rumor de las fuentes y de los coches, iba unida confusamente la voz de hombres y mujeres que cantaban en los cafés vecinos.

Mi mujer estaba encantada. Tenia razon: aquello parecia un bosque hechicero. ¡Si todo fuera así!

Eran casi las diez, estábamos muy léjos de la calle de Feydeau, nos encontrábamos muy cansados, yo tenia que escribir esta reseña, y determinamos dejar para otro día la visita de la calle de Rívoli, hasta el palacio del ayuntamiento, y si el tiempo lo da, hasta la plaza de la tan célebre Bastilla.

Estamos en casa á las diez y media, despues de siete horas de fiacre.

Mi mujer dice que nuestro gran viaje comenzó al llegar á Paris. Tambien tiene razon. Las mujeres tienen razon en muchas cosas.

Yo acabo esta revista cerca de la una, y así doy fin al dia tercero.

=Día cuarto=.

Artículo, recuerdos, pesares.

He empleado toda la mañana en escribir un artículo para La América, porque es necesario no descuidar la bolsa, que sufre por aquí tantos ataques rudos. Pero he notado que mientras que escribia, y mientras que me paseaba por la habitacion, el recuerdo de las muestras y rótulos que he visto ayer, me tiene casi completamente preocupado. Sin querer, sin apercibirme, repito á mi mujer varios letreros que me acuden á la memoria, y sin querer tambien aquel recuerdo me entristece. Esta tristeza que experimento tiene una historia que seria muy larga de contar; muy larga y muy penosa.

¡Cuántas ilusiones nos forjamos! ¡Y qué caras nos cuestan algunas ilusiones! ¡Qué triste es á veces ver la realidad! ¡Ay! Hubo un tiempo en que estuve encantado, y ahora la realidad me desencanta. Hubo un tiempo en que yo volvia los ojos á Paris, como quien espera un milagro…. ¡Qué inocencia!