Hoy es miércoles; de modo que tenemos seis ó siete dias para darnos en cuerpo y alma por esas plazas y calles de Dios, por esos cafés, por esos teatros, por ese bullicioso y reluciente laberinto, á caza de impresiones y curiosidades de sociedad. Despues volverémos á la historia y á la piedra, alternando con cuadros de costumbres, de carácter, de raza, por decirlo así, hasta que logremos formar una idea provechosa de este fabuloso conjunto. Si no hallo el camino de agradar al lector, acháquelo á falta de talento y de habilidad, no á falta de intencion, de deseo y hasta de cariño.

=Dia sétimo=.

Vistas de Paris.

Un amigo viene á buscarnos muy de mañana, y á propuesta suya, hemos empleado casi todo el dia en ver á Paris desde tres puntos diferentes: desde lo alto del arco del Triunfo, desde una orilla del Sena, y desde las alturas de Montmartre.

La vista desde el arco es extensa, varia, pintoresca, rica, grandiosa. Paris entero se ve desde allí, como se distinguen todas las figuras de un panorama bien descrito.

La vista del Sena es más delicada, más graciosa, más elegante. Hay allí algo poético, algo ideal. Una parte de Paris se nos ofrece como si estuviera cimentada sobre los arcos de los puentes; parece un pueblo que vive y se mueve sobre un rio, y esto causa una impresion extraña y agradable.

Por fin, la vista desde las alturas de Montmartre no tiene que ver nada con las otras. Es una perspectiva especial, en que apenas sabemos lo que miramos. Desde aquellas alturas no es Paris, sino el embrion de una ciudad de un millon de almas; una mesa revuelta de veletas, agujas, torreones, cúpulas, campanarios. Al fijarnos en aquel grupo indefinible é interminable, creemos que unas casas se han edificado encima de otras, y que Paris está como hacinado, como arrollado sobre sí mismo. Es un todo revuelto, deforme, confuso, extravagante, casi sublime.

Los tres grabados que acompañan sobre el asunto, dan una idea exactísima de cada una de las situaciones indicadas. Figúrese el lector que está viendo á Paris en miniatura desde las alturas de Montmartre, desde el arco del Triunfo, y desde una orilla del Sena.

[Ilustración: Vista de Paris desde la cima del arco del Triunfo.]

[Ilustración: Vista de Paris desde una orilla del Sena.]