Á quien te detesta quizás, y le causan
Enojo tus labios de cándido aroma,
Porque busca la rosa encendida
Que abre al sol de la tarde sus hojas.
***
En sus ojos rasgados y azules,
Donde brilla el candor de los ángeles,
Ver creía la sombra siniestra
De todos los males.
En sus anchas y negras pupilas,