Donde luz y tinieblas combaten,

Ver creía el sereno y hermoso

Resplandor de la dicha inefable.

Del amor espejismos traidores,

Risueños, fugaces...

Cuando vuestro fulgor sobrehumano

Se disipa... ¡Qué densas!... ¡Qué grandes

Son las sombras que envuelven las almas

Á quienes con vuestros reflejos cegasteis!

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