En torno de mi lámpara ó de mi frente en torno,
Os agitéis inquietas.
La venturosa copa del placer para siempre
Rota á mis pies está,
Y en la del dolor llena..., ¡llena hasta desbordarse!,
Ni penas ni amarguras pueden caber ya más.
***
Muda la luna y como siempre pálida
Mientras recorre la azulada esfera,
Seguida de su séquito