De nubes y de estrellas,
Rencorosa despierta en mi memoria
Yo no sé qué fantasmas y quimeras.
Y con sus dulces misteriosos rayos
Derrama en mis entrañas tanta hiel,
Que pienso con placer que ella, la eterna,
Ha de pasar también.
***
Nos dicen que se adoran la aurora y el crepúsculo,
Mas entre el sol que nace y el que triste declina,