¿Por qué ya del sepulcro el viento frío
Lleva mi nave al ignorado puerto?
—¡No puede ser!... Mas oye: ¡vivo ó muerto,
Tú solo, y para siempre!... Te lo juro.
—No hay por qué jurar; mas si tan bello
Sueño al fin se cumpliera, sin enojos
Cerrando en paz los fatigados ojos,
Fuera á esperarte á mi sepulcro obscuro.
Pero... es tan inconstante y tan liviano
El flaco y débil corazón humano,