IV
Tras de inútil fatiga, que mis fuerzas agota,
Caigo en la senda amiga, donde una fuente brota
Siempre serena y pura;
Y con mirada incierta, busco por la llanura
No sé qué sombra vana ó qué esperanza muerta,
No sé qué flor tardía de virginal frescura
Que no crece en la vía arenosa y desierta.
De la obscura Trabanca tras la espesa arboleda,
Gallardamente arranca al pie de la vereda