Encierra el alma humana tan profundos misterios,
Que cuando á nuestros ojos un velo los oculta,
Es temeraria empresa descorrer ese velo;
No pienses, pues, bien mío, no pienses en qué pienso.
—Pensaré noche y día, pues sin saberlo, muero.—
Y cuenta que lo supo, y que la mató entonces
La pena de saberlo.
* * *
Cuido que una planta bella
Que ama y busca la sombra,