Como la busca el alma

Huérfana, triste, enamorada y sola,

Y allí donde jamás la luz del día

Llega sino á través de las umbrosas

Ramas de un mirto y los cristales turbios

De una ventana angosta,

Ella vive tan fresca y perfumada,

Y se torna más bella y más frondosa,

Y languidece y se marchita y muere

Cuando un rayo de sol besa sus hojas.