Ni sucumbe ni muere; que del dolor el mazo

Fuerte, que abate el polvo y que quebranta el barro

Mortal, romper no puede, ni desatar los lazos

Que con lo eterno le unen por misterioso arcano.

Por eso yo que anhelo que el refulgente astro

Del día calor preste á mis miembros helados,

Aun aliento y resisto sin luz y sin espacio,

Como la planta bella que odia del sol el rayo,

Ya que otra luz más viva que la del sol dorado

Y otro calor más dulce en mi alma penetrando