Que otros días de gloria nos recuerdan.

¿Es verdad que hubo aquí nombres famosos,

Guerreros indomables, grandes almas?

¿Dónde hoy tu raza varonil alienta?

La airosa puerta de Fonseca, muda,

Me mostró sus estatuas y columnas

Primorosas, encanto del artista,

Y del gran hospital, la incomparable

Obra del genio, ante mis tristes ojos,

En el espacio dibujóse altiva.