Y vencedora en su caballo airoso,

Que galopando en triunfo rasga el aire.

Y bajo el arco obscuro, en donde eterno

Del oculto torrente el rumor suena,

Me deslicé cual corza fugitiva,

Siempre andando al azar, con aquel paso

Errante del que busca en donde pueda

De sí arrojar el peso de la vida.

Atrás quedaba aquella calle adusta,

Camino de los frailes y los muertos,