III

Ciudad extraña, hermosa y fea á un tiempo,

Á un tiempo apetecida y detestada,

Cual ser que nos atrae y nos desdeña,

Algo hay en ti que apaga el entusiasmo,

Y del mundo feliz de los ensueños

Á la aridez de la verdad nos lleva.

¡De la verdad!... ¡Del asesino honrado

Que impasible nos mata y nos entierra!

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