¡Y yo quería morir! La sin entrañas,

Sin conmoverse, me mostrara el negro

Y oculto abismo que á mis pies abrieran.

Y helándome la sangre, fríamente,

De amor y de esperanza me dejara,

Con sólo un golpe, para siempre huérfana.

«¡La gloria es humo! El cielo está tan alto

Y tan bajos nosotros, que la tierra

Que nos ha dado volverá á absorbernos.

Afanarse y luchar, cuando es el hombre