Te siente, como siente las maternas dulzuras,
Las inquietudes vagas, las ternuras secretas
Y el temor á lo oculto tras la inmensa altura.
¡Oh, majestad sagrada! En nuestra húmeda tierra
Más grande eres y augusta que en donde el sol ardiente
Inquieta con sus rayos vivísimos las sombras
Que al pie de los altares oran, velan ó duermen.
Bajo las anchas bóvedas, mis pasos silenciosos
Resonaron con eco armonioso y pausado,
Cual resuena en la gruta la gota cristalina