Que impresiona el espíritu y asombra la mirada,

Me hirió calladamente, como hiere los ojos

Cegados por la noche la blanca luz del alba.

Todo cuanto en mí había de pasión y ternura,

De entusiasmo ferviente y gloriosos empeños,

Ante el sueño admirable que realizó el artista,

Volviendo á tomar vida, resucitó en mi pecho.

Sentí otra vez el fuego que ilumina y que crea

Los secretos anhelos, los amores sin nombre,

Que como al arpa eólica el viento, al alma arrancan