Importuno en los aires resuene.

¡Poeta!, en fáciles versos,

Y con estro que alienta los ánimos,

Ven á hablarnos de esperanzas,

Pero no de desengaños.

II

Atrás, pues, mi dolor vano con sus acerbos gemidos

Que en la inmensidad se pierden, como los sordos bramidos

Del mar en las soledades que el líquido amargo llena!...

¡Atrás!, y que el denso velo de los inútiles lutos,