Y sin enojo la volví la espalda.

Mas tú cree y espera, ¡alma dichosa!,

Que al cabo ése es el sino

Feliz de los que elige el desengaño

Para llevar la palma del martirio.

LAS CAMPANAS

Yo las amo, yo las oigo,

Cual oigo el rumor del viento,

El murmurar de la fuente

Ó el balido del cordero.