Monótono, vibrante, profundo y lleno.

Fué ayer y es hoy y siempre:

Al abrir mi ventana,

Veo en Oriente amanecer la aurora,

Después hundirse el sol en lontananza.

Van tantos años de esto,

Que cuando á muerto tocan,

Yo no sé si es pecado, pero digo:

—¡Qué dichoso es el muerto, ó qué dichosa!

* * *