I

Allá en tiempos que fueron, y el alma

Han llenado de santos recuerdos,

De mi tierra, en los campos hermosos,

La riqueza del pobre era el fuego;

Que al brillar, de la choza en el fondo,

Calentaba los rígidos miembros

Por el frío y el hambre ateridos,

Del niño y del viejo.

De la hoguera sentados en torno,